31 agosto 2012

París como siempre en la vanguardia


Cerca de ochenta colecciones estaban inscritas en el programa. Parece que París es, definitivamente, esa ciudad catalizadora de talentos que tanto dio que hablar en los años 20. Un fenómeno que se repite ahora con la invasión de las pasarelas francesas por el italiano Romeo Gigli, el austríaco Helmut Lang, los japoneses Miyake, Yamamoto, Kawakubo, Zucca y Kasuko, y los británicos John Galiano y Katherine Hammet. Aquí es donde creadores y modistos se esmeran en dar forma a un montón de tendencias «en bruto» que posiblemente nunca trascenderán a la calle, pero sí reflejarán propuestas de estilo de vida que se apropiarán de los deseos del consumidor de moda. París está a la vanguardia del mundo de la moda y cada temporada, esa conciencia la empuja un poco más allá de la realidad contemporánea A la pregunta de «¿Qué se lleva?», uno puede contestar tranquilamente: «Todo». Aunque quizás habría que resaltar algunas tendencias que claramente están en el aire. 

Por un lado, están los elementos constantes de todas las colecciones: la línea trapecio da el volumen de chaquetones y faldas cortas, los pantalones y shorts se ciñen totalmente a las piernas, y las chaquetas y chalecos son masculinos y estrechos. Parkas, cazadoras, plumíferos y chales sustituyen al desaparecido abrigo, y cortísimos vestidos-fourreau o vestidos-abrigo cubren la piel con minimalismo. El cuerpo sigue siendo la silueta visual sobre la que se construyen y esculpen las modas actuales, principalmente por la increíble riqueza de los tejidos utilizados, en un auténtico «patchwork» donde se confunden la noche y el día: lentejuelas, tweed, lúrex, terciopelo, lana, seda, lycra, visón afeitado, fieltro, cuero, muselina, plumas, etc. Bordados y aplicaciones en oro y pedrería, y acabados en pieles cierran el círculo de las constantes de la temporada. Por otro lado, están las tendencias aspiracionales, las corrientes. El glamour de los años 60 aparece en colecciones tan dispares como las de Yamamoto en su buen homenaje a Pierre Cardin, de Montana, con sus colores Warhol o de Chanel en sus collages de tweeds de colores. 

El misticismo medieval se plasma en las propuestas de Romeo Gigli, inspiradas en cuadros de El Bosco, o en las de Issey Miyake, reconstructor ultramoderno del antiguo refinamiento japonés. La tendencia futurista la borda Thierry Mugler en su colección inspirada en el cabaret. La contemporaneidad interpretada con inteligencia ha brillado con luz propia en tres magníficas colecciones: JeanPaul Gaultier, Christian Lacroix, y Christian Dior. Han creado la mejor moda para el mejor público: el que piensa y existe.

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