14 abril 2016

Melanie Griffith una momia en versión sexy

Está encantado con la capital de España. Max Azria desembarcó aquí hace unos años comprando Don Algodón, la antigua gloria nacional ultrapija de Pepe Barroso, presentando una línea especial para Carrefour que se llama Tex by Max Azria y abriendo en el 26 de la calle de Velázquez su BCBG, una de las marcas más punteras de su compañía.

Las otras que integran el holding del diseñador/empresario tunecino son las que llevan su nombre, Alain Manoukian, y Hervé Léger, cuya ropa muy favorecedora es el sí de todas las niñas y no tan niñas. Melanie Griffith, por ejemplo, que aparece en una revista femenina este mes con uno de sus vestidos en otomán elástico -versión ultra sexy y mini de las vendas que llevan las momias más elegantes del museo de El Cairo-, es una de ellas.

Max, acompañado siempre de su hermano Simon, presentó las colecciones primavera/verano de BCBG, Max Azria y Hervé Léger en Nueva York esta semana en la carpa de Bryant Park, arropado por todos sus amigos, entre los que había un buen puñado de madrileños. Como brillante broche de los tres desfiles, cerró el restaurante Mr. Chow de Tribeca el martes, para una cena acompañada de baile.

En casi todas las presentaciones de la semana de la moda neoyorquina se podía ver a madrileños, catalanes y celebridades extranjeras que suelen visitar nuestro país con frecuencia. Estuve con el príncipe Dimitri de Yugoslavia, hijo de María Pía de Saboya, en el desfile de Carolina Herrera y luego en el de Dennis Basso. Me dijo que tenía muchas ganas de volver a exponer las joyas que diseña en Madrid o Barcelona y me estuvo contando los problemas que han surgido en su familia a raíz de la venta de su tía María Gabriela de las alhajas de la reina María José de Italia, en Christie's.

Dimitri y Naty Abascal estuvieron inspeccionando las joyas que llevaban puestas, la del primero diseñadas por él, las de la segunda -un derroche de esmeraldas y oro amarillo- por su amigo el brasileño Carlos Kaká Souza, ex brazo izquierdo de Valentino Garavani. El derecho es, y siempre ha sido, Giancarlo Giametti.

El desfile de Herrera versó exclusivamente en ropa para la noche y debo decir que no me volvió loco. Eso sí: la primera fila estaba trufada de celebridades como Venus Williams, una asidua del front row, Anna Wintour, Yvanna Trump, Graydon Carter y Fran Lebowitz, a las que sentó personalmente Reinaldo Herrera. Otra presentación que convocó a muchísimos famosos fue la de Diane von Furstenberg, que aparece junto a su marido el magnate Barry Diller en el número 18 del New Establishment 2016 de la revista Vanity Fair. Fue un asunto espectacular entre hippy y gipsy, lleno de color e imaginación.

07 abril 2016

El largo a lo Mari Sampere

Como bien cantaba Elvis, y luego Raphael y el Príncipe Gitano, así nos sentimos algunos de los que nos dedicamos a la moda desde dentro. In the ghetto. 

La necesidad de publicar especiales de moda española chirría. ¿Realmente hay un apoyo o interés por ella o es una manera de cumplir con el sector patrio cada temporada? Normalmente nos concentran a unos cuantos diseñadores rodeados siempre de modelos ibéricas, y luego es extraño volver a encontrar diseño español (en general) en los diferentes números del año.Pasa lo mismo con la edición de las tendencias. 

Contadísimos españoles aparecemos en las páginas de pasarela, aunque acertemos o coincidamos con las grandes firmas extranjeras. Parece que, desde Leonardo, todos los grandes inventos nos vengan de fuera.Incluso con las nuevas promesas -que en España hay cantera-, estoy convencido de que a muchos les suena a más, y mejor, las carísimas Marchesa o Rodarte que la talentosa María Escoté o la enérgica Kritzia Robustella. Ojeando cabeceras brasileñas, japonesas, rusas o portuguesas, sus marcas autóctonas aparecen a tutiplén. Pensemos por qué.

Entre el marasmo de presentaciones internacionales llega otra vez Pasarela Cibeles, al fin rebautizada como Madrid Fashion Week, esperemos que con garantías de que dejen de confundirnos en París o NY con una feria de marisco o de bailes regionales.

Mientras aquí dedicamos nuestros esfuerzos a ubicarnos en el calendario internacional, el mundo sólo tiene ojos para los gurús de la moda. Las colecciones de invierno ya están en las tiendas.Miuccia dice que os acordéis de las mantillas de vuestras tías abuelas, que los encajes y los guipures son lo más; además a todo plan, sin miedo, a lo bestia. 

Que os los pongáis sin parar y allá por donde podáis. Con un largo a lo Mari Sampere, a media pierna, y con zapatos con mucho volante. La silueta de Ghesquière da un nuevo bandazo. Después de atornillaros las piernas, hacer palestinas millonarias y mujeres globo floreadas, ahora toca vestirse de rica sexy, probablemente con lo que elegiría Joan Collins si gastara 20 años menos. Y a ver quién desdice a San Nicolás. 

Parece que Marc Jacobs se casó con su novio brasileño y está viviendo una segunda juventud bakala-ibicenca (yo le prefería nerd). Después de demostrarnos que también sabe hacer colecciones arty y poco entendidas (para mí uno de sus grandes aciertos) propone sobriedad, pasteles y nostalgia noise. Todos son lo más, y todo, tendencia a todo trapo. Es lo que tiene ser gurú, que no te puedes equivocar, porque, si no, lías la cabeza a las estilistas.Ya me gustaría a mí liarlas más.

Yo espero que una temporada más hagáis mucho caso de las tendencias y os liéis mucho, o que os liéis la manta a la cabeza y, si tenéis una personalidad fuerte, la guardéis como oro en paño.

31 marzo 2016

Kate Moss la modelo drogadicta

«Me encanta la oscuridad de Berlín.» Kate Moss ha escogido la capital alemana para presentar su último perfume -Velvet Hour-, seducida por esa «increíble vida nocturna» de la que ella misma dará buena cuenta unas horas después de que finalice la entrevista.

La cita se desarrolla en el exclusivo Hotel de Rome, regada con champán (mientras los periodistas entran y salen de la suite, la modelo se relaja dando sorbos de la bebida que encarna el glamour). Los cinco minutos que, según su representante, tardará en hacer acto de presencia se prolongan hasta rondar los 40.Todo queda olvidado en cuanto aparece, rubia como nunca, el icono del fashion system.

«Hola, ¿cómo te llamas?» La británica (nació en Croydon, en 1974) estrecha la mano mientras sonríe. Viste un diseño minifaldero de la colección prêt-à-porter de su íntimo amigo Alexander McQueen, que deja entrever su ropa interior de estampado navy. Apoltronada en un mullido sofá gris, explica, gesticulando de forma exagerada, los detalles de su última aventura empresarial: «Mi nuevo perfume es para disfrutar del sexo, para que te sientas realmente mujer, sensual, sexy, especial, chic, animal...» Desde que la prensa sensacionalista se hiciese eco de sus supuestas adicciones, su estela no ha hecho sino ascender. 

De la mano del grupo Coty, lanzó en 2007 su primer perfume, Kate, y este mes pone a la venta el segundo. Además, planea crear su propia línea de maquillaje, y ya tiene en marcha una gama de cuidados capilares basada en su melena oxigenada. Cualquier cosa que lleve su nombre, vende.

Velvet Hour supone tu segunda incursión en el mundo de las fragancias en sólo un año. ¿En qué se diferencia de la primera?

Dependiendo del momento del día, me gusta utilizar un perfume u otro. Kate es fresco y diurno. Velvet Hour, en cambio, se inspira en el anochecer, en ese momento en el que te relajas, tomas unas copas, te pones tonta y... Eso sí, siempre debe utilizarse acompañada de un hombre, jamás sola. [Mientras habla, simula perfumar las zonas más sensuales de su deseada anatomía, que sobresalen de su escueto vestuario sin que le importe lo más mínimo.]

¿En qué te inspiraste para crear este aroma?

He intentado recrear la atmósfera de la noche. Cuando me preparo para salir, tengo un ritual; por ejemplo, me gusta encender incienso.También me he fijado en uno de mis vestidos favoritos, un modelo vintage que encontré en una tienda de segunda mano en Londres en mi 30 cumpleaños; me trae recuerdos de una fiesta genial.

Saltaste a la fama durante la era del grunge y, 15 años después, te mantienes en la cresta de la ola. ¿Es por tu capacidad camaleónica?

En mi profesión hay que ser un poco camaleón, pero en mi vida personal no lo soy. Cuando trabajo, sé adaptarme tanto al estilo de Naomi Campbell como a los looks de ahora.

Stella Tenant, Liberty Ross, Erin O'Connor, tú misma... ¿Crees que las modelos británicas tienen algo especial que las diferencia del resto?

Mi favorita, Veruschka, es alemana. También admiro a la estadounidense Christy Turlington. Pero las británicas somos especiales.

Tras casi dos décadas de trabajo ininterrumpido, tu vida privada ha debido resentirse...

Dejo que las cosas fluyan a su ritmo. Paso tiempo con mis amigos, me gusta cenar con ellos en el jardín, charlamos, vuelvo al trabajo...A veces es duro, pero me las arreglo.

¿No te cansas de tu estilo de vida?

No, estoy acostumbrada, porque empecé muy joven. Me lo paso muy bien haciendo publicidad, como la campaña de Velvet Hour, que firman Mertt Alas y Marcus Pigott, con los que me encanta trabajar y me divierto muchísimo.

¿Cómo te imaginas dentro de 20 años?

Nunca pienso en el futuro. Eso sí, como actriz, no.

Para una mujer tan imitada como tú, ¿qué es el estilo?

La elegancia.

¿Qué tres cosas salvarías de tu guardarropa?

Mis vaqueros, unos mocasines y una vieja camiseta que adoro.En mi armario nunca faltan los blazers ni el rojo, mi color favorito.Tampoco los leggings, porque me hacen sentir que tengo una piernas largas [apenas rebasa el metro sesenta y cinco]. Me gusta el estilo clásico con un toque de modernidad.

Tu hija ya ha cumplido seis años...

Adoro a Lyla Grace. Va todo el día detrás de mí y, cuando me marcho, siempre me hace la misma pregunta: «¿Por qué te vas?» A veces le enseño alguno de mis trabajos y me dice: «No estoy segura de que seas tú, mami». Todavía es muy pequeña.

¿Le gusta la moda?

Cada mañana debo esparcir sobre su cama varios conjuntos cuidadosamente combinados porque «necesita varias opciones» antes de decidirse.

¿Temes dedicarle menos tiempo del que te gustaría?

Nunca estoy más de dos días separada de mi hija. Es tan despierta...Con sólo seis años, ¡ya tiene móvil! Cuando quiero que no se deje nada en el plato, utilizo un truco: mientras le señalo mi armario, le digo: «Lyla, si no te lo comes todo, nunca podrás ponerte mis vestidos».

La música no se te da nada mal, ahí está tu versión de Some Velvet Morning, de Sinatra, con tu amigo Bobbie Gillespie, de Primal Scream...

Oh, ¿de veras te gustó? ¡Muchas gracias, de verdad! Pero me temo que, para dedicarme al rock'n'roll, deberé esperar a mi próxima vida. Puede que, con un poco de suerte, me reencarne en Mick Jagger. Ojalá. Me habría encantado dedicarme a la música, he tenido más de un novio sólo porque sabían tocar la guitarra y quería que me enseñaran.

¿Cómo planificas cada uno de tus proyectos?

Los planes no sirven para nada, porque pueden cambiar. Con Velvet Hour, por ejemplo, me involucré en todo el proceso, desde el diseño del frasco hasta la elección de las notas olfativas. Lo probé sobre mi cuerpo y experimenté con mis amigos más cercanos, a los que iba sondeando. También con mi hija, aunque debo reconocer que a ella no le gustaba demasiado. Pretendía lograr una fragancia íntima, sensual y sexy, y creo que lo he conseguido.

¿Tienes algún modelo a seguir?

Mmm... Admiro a mucha gente por diferentes motivos. Si tuviera que elegir a un personaje por la energía que desprende, diría Catherine Deneuve.

¿Cómo empiezas la jornada?

El desayuno es mi comida favorita. Me gusta el olor a bacon y a café. Cuando me levanto, me doy una ducha de agua fría, a veces uso exfoliante, pero poco más. No soy adicta a ningún tratamiento de belleza en particular y, sin embargo, sería incapaz de sobrevivir sin cigarrillos... Mi rutina de belleza se resume así: ducha, hidratante, vaqueros y a la calle. Puedo vivir sin diamantes, no soy excesivamente materialista. Como mucho, añoraría el brillo de labios.

¿Ningún tratamiento especial?

En absoluto. No me cuido ni hago gimnasia. Adoro ir de clubbing, por eso he querido presentar mi perfume en Berlín. Eso sí, no bebo, de vez en cuando una copita de vino tinto o de champán...

¿Cómo has escogido el look de hoy?

No soy una fanática del maquillaje, simplemente enfatizo los ojos y las mejillas, según la hora del día. Si tengo alguna cita especial, adoro que mi amiga Charlotte Tilbury me maquille. Para hoy, simplemente llevo polvos de sol, máscara de pestañas muy oscura y un tono en los labios que se logra mezclando varias barras de MAC. Esta noche iré igual, tan sólo cambiaré de vestido.Siempre recurro a mis amigos a la hora de elegir el vestuario.

Cuando, un par de horas después, nos reencontramos con ella en el Watergate, una antigua nave industrial a orillas del río Spree, la modelo ha sustituido el McQeeen por un Marc Jacobs, y las bailarinas a ras del suelo por un par de stilettos firmados por Christian Louboutin. Posa ante una televisión de plasma sobre la que se proyecta el anuncio de Velvet Hour. La Kate que aparece en la pantalla no eclipsa a la real, ni al revés. La top model y la madre rock star conviven sin problemas en una noche sin fin.

24 marzo 2016

Cuando Belinda Washington era famosa

Como te mueras te mato ya ha estado en otra ocasión en el Teatro Carrión, pero ahora se presenta con un elenco renovado, a la cabeza del cual figura Belinda Washington. 

Cinco nuevos actores que han inyectado energía renovadora a un vodevil que marcha sobre ruedas, pues a Rafael Pence, autor también de 5gays.com, en esta ocasión le ha salido una comedia de suspense e intriga perfecta, una comedia que bebe directamente de la fuente de nuestro gran Jardiel Poncela.

Por eso llena los teatros con este vodevil. En realidad, el producto no se diferencia en nada de las comedias ligeras y vodevilescas que se suelen programar en el cartel de las Ferias, pero hay algo a su favor, y es el hecho de que mientras las otras obras pretenden hacernos creer que hablan de temas transcendentales, cuando no es cierto, ésta no es absolutamente nada pretenciosa.Es puro juego, mejor dicho, doble juego porque ya de por sí el teatro es un juego. Así que los espectadores acuden a eso, a jugar y a divertirse, sin más. Y lo consiguen.

Un hombre millonario, retorcido y solitario, aunque con su correspondiente amante jovencísima y sexy (magnífica Celine Tyll), tiene preparado para después de su muerte un jueguecito macabro a sus familiares más próximos, los cuales se reunirán en su biblioteca para abrir el testamento, que no es otra cosa más que una mala jugarreta del difunto, pues les obliga a participar en un juego, a partir de seis títulos de películas de Alfred Hitchcock, no sólo para que cada uno de sus posibles herederos descubran su secreto más oculto, sino para enfrentarlos entre sí, porque, como todo el mundo sabe, poderoso caballero es don dinero.

Además de descubrir personalidades avariciosas y sin escrúpulos como Melisa, bien interpretada por Belinda Washington, apocadas pero con doble vida, como Raúl (bien Pedro García), o envidiosas como Pilar (estupenda Maribel Ripoll), sale a la luz que todas ellas han delinquido en mayor o menor grado, de lo que se valdrá el difunto para desheredarlas. Claro que el heredero, un extraño, tendrá que enfrentarse a los legítimos, y la cosa la tiene cruda, por eso no hay final en esta comedia, y que cada espectador se imagine cómo acabará la cosa.

Humor inteligente, situaciones desternillantes, suspense, acción, sorpresas inauditas, como el secreto de Angel (muy bien Vicente Colomar), buen ritmo, controlado en todo momento por el propio autor, así que muy pronto el ambiente comienza a caldearse, y las carcajadas suenan fuertes, como así los aplausos.

17 marzo 2016

Ana Belén y Víctor Manuel se pegan al sol que más calienta

Llegaban nuevos tiempos para la lírica y artistas de gran éxito, como Víctor Manuel y Ana Belén, también tenían que adaptarse. La canción de autor protesta que tanto furor causara durante la agonía del franquismo empezaba a anquilosarse. Así, optaron por componer temas más románticos, como Agapimú y Qué será, ella, y Sólo pienso en ti, él. Además, anticiparon el formato de dúo, que desembocaría en la consolidación de la música como realidad comercial y la aparición del fenómeno de los fans, que ya había acompañado a bandas como el dúo Los Pecos.

Otra figura que emergió con fuerza fue la de Luis Eduardo Aute, un polifacético artista que compaginaba composiciones como No te desnudes todavía y Pasaba por aquí con trabajos en el cine, la poesía y la pintura. Otros éxitos que incluye el CD de 1979 son ¿Quién tiene un duro de amor? (Pablo Abraira), Espinita (Albert Hammond), Libre te quiero (Amancio Prada) y A volar (Víctor y Diego). De forma paralela, bullían las guitarras canallas de Tequila (Rock and roll en la plaza del pueblo y Dime que me quieres) y el desencanto obrero de Leño (Este Madrid), mientras el rock andaluz de Triana (Quiero contarte y Tu frialdad) seguía facturando miles de copias, al igual que las coplas de Rocío Jurado (Si amanece) y María Jiménez (Háblame en la cama).

Pero, al margen de géneros y modas, el que empezaba a despuntar con energía era Miguel Bosé. Apenas unos años después de su debut, ya actuaba ante audiencias de más de 5.000 personas (una cifra delirante para aquella época) en el transcurso de su Tour'80, al calor de éxitos como Súper Superman.

El comienzo de la década de los 80 estaría marcado, inevitablemente, por un jarro de agua fría casi insoportable, por inesperado. El 8 de diciembre de 1980, frente al neoyorquino Edificio Dakota, un fan desquiciado descerrajaba cinco disparos contra John Lennon. Caía un mito, pero en Madrid emergía con fuerza un movimiento creativo y transgresor: La Movida, que hizo suyo el lema punk del Hazlo tú mismo (Do it yourself). Así, surgieron miles de bandas y artistas que suplían su falta de virtuosismo con mucho desparpajo y una actitud provocadora, rozando la etiqueta del underground (Alaska, Fabio McNamara, Pedro Almodóvar...). La sala Rock-Ola se convirtió en su particular punto de encuentro.

Otro local mítico fue La Mandrágora, regentado por Enrique Cabestany en la Cava Baja del barrio madrileño de La Latina, donde se reunían Javier Krahe, Alberto Pérez y Joaquín Sabina, entre otros. Este último concentró este fervor cultural en torno a la capital en Pongamos que hablo de Madrid, que más tarde versionaría Antonio Flores.

Por su parte, el rock urbano seguía lanzando pedradas hinchadas de críticas, mientras que bandas como Coz optaban por adentrarse en el asequible universo del pop (Más sexy). Otras, como Aviador Dro, anticipaban la electrónica con himnos tan hilarantes como La chica de plexiglás, uno de los éxitos que les permitiría fundar en 1981 su propia discográfica: DRO (Discos Radiactivos Organizados).

El CD de 1980 también contiene al poliédrico cantautor Joan Baptista Humet (Clara); a Charol y su superéxito Sin dinero; Contra viento y marea, de Gloria; Déjame deshacerte la cama, de Rodrigo, y el clásico rockero Los jóvenes, de la banda barcelonesa de los 60 Los Mustang. Un evocador recorrido por los instantes que han marcado nuestras vidas en los últimos años.

10 marzo 2016

Mujeres con bozales en la pasarela

La joven diseñadora Krizia Robustella debutó ayer en Cibeles Madrid Fashion Week (MFW) con una colección titulada I love you perra que, supuse, giraba en torno a la mujer de mal vivir con un corazón de oro cuando la vi anunciada. 

Resultó ser todo lo contrario: perras de verdad. Fue un asunto algo repetitivo y nos hartamos de ver alusiones al mundo canino, desde camisetas estampadas ad nauseam con la palabra «guau», hasta una mujer con un bozal rosa fucsia, todo ello acompañado de una banda sonora de ladridos. 

El cuarto día de la pasarela madrileña suele ser el elegido para reunir a todos aquellos diseñadores difíciles de catalogar, generalmente los que no pertenecen a la subvencionada y elitista Asociación de Creadores de Moda de España (Acme) o de gustos demasiado posmodernos para los organizadores de MFW.

 Es también el día en que dos mujeres que suponemos profetas en su tierra, aunque no en Madrid, desde luego, nos muestran sus colecciones, que no son como para echar cohetes generalmente: la andaluza Juana Martín y la castellanoleonesa María Lafuente. Aunque debo confesar que la primera estuvo mucho mejor en esta ocasión, de la segunda es preferible no hablar. Rara vez podrás ver a personajes mediáticos decorando el front row los jueves. Sin embargo, no conviene desdeñar este ultimo día de la pasarela, donde han desfilado durante mucho tiempo los grandes triunfadores de las últimas tres ediciones de MFW, Juanjo Oliva y Carmen March. Ayer, dentro de ese gran cajón de sastre vimos las colecciones de dos marcas que pueden llegar a convertirse en futuros triunfadores. 

El primero es Nicolás Vaudelet, que promete sacar a la marca sevillana El Caballo del limbo opaco y ultra pijo en el que estaba metida. Sus propuestas estaban llenas de muy buen gusto y gran originalidad. La segunda es Jan iú Més, nombre tras el que se esconden dos jóvenes diseñadores, Jan Zamora Arroyo y Alfonso Peña Carreras, que presentaron una colección para hombre inspirada en el clásico traje masculino, confeccionada toda en seda. 

Los jueves suele ser el día en que desfila Carlos Díez Díez, diseñador muy genial que suele tratar sus prendas inspiradas en la ropa deportiva o para la calle como si se tratasen de la mas alta haute couture. Ayer abrió su desfile con una modelo vestida con un rígido tutú que iba acompañado con unas zapatillas Converse a las que había convertido en botas de dominatrix, y lo cerró con un traje para hombre estampado con cisnes sobre fondo verde, acompañado de gorra, zapatillas Converse y mochila a juego. 

Entre medias vimos toda una salida en azul klein de pantalones de pinzas traseras y monos o vestidos en denim negro que se cerraban con cremalleras que llevaban los modelos sobre la piel desnuda y resultaban muy sexy. Había un maravilloso traje de noche inspirado en un mono de obrero que me encantaría que llevase una de nuestras elegantes oficiales en la gala de las T de Telva. Pero eso sí: conjuntado con diamantes y perlas. 

Cerraron MFW Guillermina Baeza y Dolores Cortés con sus colecciones para baño. Maravillosa la segunda.

28 diciembre 2015

Ana Bolena la más ambiciosa de todas

Antes de Ana Bolena, la ambiciosa segunda esposa de Enrique XVIII, todas las demás fueron unas diletantes. En el biopic televisivo The Tudor, la sed de poder es, precisamente, el rasgo de su carácter que inspira la notable y perturbadora interpretación de Natalie Dormer, su enésima encarnación. 

Inglesa rubia y traslúcida; actriz casi desconocida; experta en esgrima y coleccionista de armas (un detalle que los directores de casting han tenido en cuenta con genuino humor negro ya que la auténtica Bolena gozó del privilegio de ser decapitada con espada en vez de con hacha), aparece aquí en cambio de morena abrasadora, con el cabello en desbandada tal y como lo llevaba la hechicera Ana, que a su vuelta a Inglaterra, procedente de la corte francesa, exhibe sin decoro una exótica y afrancesada melena suelta decorada con airones de diamantes sobre sus delicados hombros. 

Natalie no es la primera ni la última actriz que afronta uno de los personajes más trasteados por el cine, pero sí es la primera que consigue cautivarnos al ir evolucionando lúgubremente desde una demacrada y nada inocente fragilidad de marioneta hasta una exultante ferocidad de animal del bosque. Una enorme actriz es aquella que logra ser bella, repulsiva, manipuladora y romántica, beata y progresista, sin que en ningún momento dejemos de tomárnosla en serio. Y a fe que Natalie lo logra. 

Sobre su seductora piel las joyas adquieren la importancia de una siniestra mampostería: son la prueba del cruel amor de su rey, el muro de lamentaciones de la primera esposa, Catalina. Hay algo inexpresablemente horrendo en la manera que tiene la actriz de llevar las diademas y aderezos arrebatados a la de Aragón, primera reina, ahora desterrada y humillada. Vedla: el coral tiene los profundos surcos de la sangre petrificada; las perlas casan unas con otras como esquirlas de un esqueleto desmembrado bajo la tortura; el oro hiere porque es el resplandor de una hoguera levantada contra todos aquellos que entorpezcan la nueva iglesia. La Historia nos cuenta que Ana Bolena fue una auténtica renovadora y no sólo en asuntos doctrinales, sino en otros más frívolos. 

Su deslumbrante aparición durante un baile de disfraces causó asombro y furor, y pronto la convirtió en la imitadísima Glass of fashion. Este apodo, muchos siglos después, fue aprovechado por el fotógrafo y esteta Cecil Beaton para titular sus memorias, traducidas al castellano así, Espejo de la moda. 

Otro esteta, Harold Acton, este contemporáneo y compañero en Oxford de Evelyn Waugh y de Cyril Connoly, en su libro de corte mundano, Memorias de un esteta (Editorial Pretextos), describe, por cierto, temperamentos como el de la desafortunada Bolena, como avaros con sus simpatías, espléndidos con sus aversiones. Para la mayor adversidad de su vida, su ejecución, Ana Bolena eligió una espléndida enagua roja bajo un vestido gris oscuro de damasco. Llevó el cabello, por una vez, recogido bajo una toca a la moda francesa. A Natalie Dormer le favorecía horrores.