03 julio 2017

CR7 en sus tiempos con Irina Sayk

Hace tiempo que a Ibiza ya solo se llega por naufragio. Es la única forma de alcanzar un lugar que ha dejado de ser un territorio para convertirse en una idea. La isla permite desplazarse entre lo visible y lo invisible. De la red social a la mansión custodiada por pinos. Ya no son personajes, son espejismos que se sirven de un escenario legendario e imprescindible para ampliar la cobertura de sí mismos o disolverse en su nueva infraestructura diseñada para ignorarlos.

Tras el naufragio, el desconcierto. Giselle Bundchen llegó y se compró un vestido blanco en la primera tienda que vio abierta: "No sé, pensaba que era una buena idea para estar acorde con la isla". Y eso porque a veces las celebrities no ven una roca, sino un inmenso photocall de 41 por 15 km de irrealidad. Una metáfora al oeste del Mediterráneo de pechos descubiertos, flores, psicodelia y música electrónica con la que las individualidades más significativas del último medio siglo han construido una marca rocosa que todos quieren lucir en un tatuaje de sol.


"Es que aquí se puede ser feliz", dice Alessandra Ambrosio disuelta entre los residentes. Aquí la vida son unas eternas vacaciones de verano, y casi todos se lo acaban creyendo. Su secreto es una gran mentira. Mariah Carey no es una cantante, sino una chica de nuevo enamorada con los pies en el agua; Sienna Miller no es modelo, sino una madre de familia haciendo castillos de arena, y Robert de Niro solo es un tipo irrumpiendo en el puerto a bordo de un antiguo rompehielos.

Los famosos llevan lustros tirando unos de otros fruto de una epidemia de origen incierto, pero definida a la perfección por Sandra Bullock: "Quiero ir a Ibiza, pero tampoco sé muy bien por qué". Nunca lo hizo, pese a que la fiebre ya se había instalado en EEUU y atraído a Linsday Lohan, Zack Efron, Sean Penn, Michelle Rodriguez, Will Smith y Kate Hudson, que compartían estampas de bañador mojado con Bruce Springsteen, Beyoncé, Paulina Rubio o Madonna.

El hábitat de todos ellos son las 12 millas que separan Ibiza y Formentera, el pantalán de palacios flotantes más saturado del Mediterráneo; las aguas transparentes de Ses Salines y Cala Conta; los restaurantes espectáculo de La Marina y el Paseo Marítimo; y los grandes templos de la música electrónica, donde el hooligan ha dejado paso al clubber de lujo, que disfruta del espectáculo entre botellas de vodka de 50.000 euros y bandejas de sushi.

Así se sobrepuso Leonardo DiCaprio de su ruptura con Bar Rafaeli. A golpe de noches de fiesta, y la almohada más cara de la isla: 10.000 euros la noche en la suite Top of The World del Ushuaïa Tower. Y cuando se cansó de Ibiza regresó a Ibiza, a una distinta, y empezó a traerse novias y a flotar sobre las aguas con el flyboard que le prestó el millonario ruso Vladimir Doronin mientras jugueteaba con Naomi Campbell en cubierta.

Un parque temático diseñado para el escondite íntimo y el foco del mundo; lo rústico y el lujo obsceno. "Te puedes esconder y salir para que te vean, arreglarte o ir informal, eso es lo que me gusta de la isla", reconoce la baronesa Thyssen. Una informalidad que contagió a Justin Bieber y Orlando Bloom, dispuestos a resolver sus diferencias por Miranda Kerr a insultos y empujones a la salida del restaurante de Giuseppe Cipriani. Porque a veces pasar inadvertido por overbooking de celebrities se hace insoportable para algunos.

Roberto Cavalli llegó de casualidad. Atraído por un canto de sirena de que existían en Formentera "unas aguas más limpias que las de Cerdeña". Y apostó su yate al pie de la catedral de Ibiza junto al de Dolçe & Gabbana, Armani y Valentino, estos días de la mano de la it girl Olivia Palermo.

Ibiza ha empezado a cultivar hasta su propio posado veraniego, uno doble y de Instagram, por obra de los móviles de Naomi Campbell y Kate Moss. Su eterna presencia se hace imprescindible como anfitrionas de otras celebridades, algunas tan extrañas como Stallone, y otras un poco menos, como el rapero Kanye West o las hermanas Kasdashian, con quienes coincidieron el pasado verano para el cumpleaños del diseñador Ricardo Tiscci en una mansión de San Rafael.

Las fiestas privadas son otra de sus señas de identidad, un paisaje rural al que se le implanta un entorno sofisticado, diseño exclusivo de una reformada casa de campo y caterings importados a dos horas de avión. Las celebrities hablan de un entorno cercano. ¿Por qué ir al Caribe pudiendo bañarse en el escenario donde se fotografían y graban las imágenes de los anuncios del Caribe? Y así hacen también marca España Bustamante y Paula Echevarría, Esther Cañadas –siguiendo la estela de su ex Mark Vanderloo, residente en la isla–; Mar Flores, Malena Costa, Eugenia Silva y Rafa Nadal, al que la visita no le queda lejos de casa, y que tuvo que ver cómo su gran rival Novak Djocovik llenaba de serbios la isla para celebrar una larguísima despedida de soltero.

El fútbol en Ibiza podría celebrar su propio Mundial. Fue sonada la visita de Messi, y la de Benzema pagando en efectivo su multa y la de sus amigos por hacer carreras de bólidos en pleno centro de Ibiza; y el fin de semana de CR7 en sus tiempos con Irina Sayk en el islote de Tagomago. Una residencia en una roca que se alquila a 100.000 euros la semana, gestionada por el prometido de Norma Duval, Mathias Khun, que programaba su boda en este escenario para este mismo verano.

17 junio 2017

Bruce Jenner de héroe laureado a transexual

En los años 80, en la época de su primer matrimonio, Bruce Jenner, el héroe laureado con ese toque inconfundiblemente masculino de vaquero fumador del anuncio de Marlboro, medalla de oro en decatlón durante las Olimpiadas de 1976, bromeaba aún acerca de viajar a Dinamarca y volver luego al hogar con sus cuatro niños, pero en modo la tía Heather. Era una mentira piadosa que con el tiempo se ha convertido en una verdad conmovedoramente real. 


Tras un penoso proceso de cambio de género (incluidas hormonas para perder el vello corporal), una dolorosa electrólisis que duró dos años para erradicar la barba, y después de acudir a la consulta del cirujano experto en feminización facial Douglas Ousterhout –10 horas de quirófano, nada menos–, al cabo de otras dos rinoplastias, muchas dudas, miedo, fragilidad, ira, exposición mediática abrasadora, culpabilidad y ostracismo social, dos divorcios y, para que nada faltase a esta historia americana moderna, una llamada entre asustada y conminativa del mismísimo The New York Times acerca de qué le estaba pasando al aspecto de este ídolo de masas de la cultura americana, Caitlyn, de 65 años, se mueve ante la cámara de Annie Leibovitz con elegancia y sobriedad. 

Es una sesión de fotos que se remonta a este mes de julio, que transcurre con naturalidad en su casa de Malibú, un hogar silencioso, remoto y conectado al mismo tiempo. Annie lleva testificando sobre la sociedad contemporánea más de cuatro décadas, desde los Rolling Stones hasta Isabel de Inglaterra, y esta tercera reina no se le iba a escapar. 

No hubo morbo en la sesión que fue portada y top trending. Tampoco en esa otra foto de camerino más reciente en la que Cait viste como una dama acaudalada, con un cuerpo correctamente operado, sin ridiculeces y luciendo una estructura ósea de alguien habituado a cuidar su cuerpo. Cuidar su cuerpo se ha vuelto algo doloroso, física y mentalmente, pero asegura que es el precio que paga por llegar a ser quien quiere ser: una mujer. Fue un hombre con dos familias numerosas a las que quiso y mintió. "Bruce Jenner siempre estaba contando mentiras. En Caitlyn no hay mentiras". Cuando la curiosidad de la gente arrecia, esta mujer audaz, que no ha perdido el sentido del humor de Bruce, responde: "Nunca he estado con un hombre. Tengo cosas más importantes en las que pensar que en un orgasmo".

Decía Strindberg que la familia es el lugar en el que los niños aprenden a mentir. Caitlyn acudió el otro día por vez primera a un acto familiar y coincidió con su segunda exesposa, Kris Kardashian. También coincidieron en el vestido. Parece un problema menor… En Estados Unidos se calcula que 700.000 hombres y mujeres han cambiado de género, lo que no incluye necesariamente cirugía genital. Tampoco Caitlyn se ha sometido a ella de momento. Y no sabe si su vida mejorará; pero ahora, tal y como reconoció su hijo mayor, Burt: "Cait es mejor persona que Bruce". Y duerme mejor.

24 mayo 2017

Hannah Montana es una marrana

Lejos de moderar su idilio con la polémica, la cantante Miley Cyrus parece empeñada en una huida hacia delante siguiendo el escándalo que, por el momento, le está generando jugosos réditos publicitarios y económicos. Consciente de ello, la ex estrella de Disney metida en la piel de la angelical Hannah Montana en sus años de adolescencia ha empezado a dosificar sus golpes de efecto con vistas a generar el mayor impacto posible.


Este jueves se estrena el vídeo de Adore you, el tercero del último disco de Cyrus, Bangerz, que promete dar mucho que hablar, a tenor de los teasers o adelantos que ha dejado caer la joven en su cuenta de Instagram. Con un acabado que, deliberadamente, pretende imitar la imagen de los vídeos sexuales de las estrellas (como es el caso de los que protagonizaron Paris Hilton y Kim Kardashian) que luego se filtran en internet.

En el primero de ellos, colgado hace unos días, Miley aparece debajo de unas sábanas ataviada con un sujetador transparente que deja entrever sus pezones. Apenas unos segundos y un rápido movimiento de cámara que no es que resultasen especialmente chocantes, después de las más que explícitas sesiones fotográficas de la cantante junto al porno-fotógrafo Terry Richardson. Por no hablar del vídeo de Wrecking Ball, el segundo de este Bangerz, donde aparecía desnuda sobre una bola de demolición y lamiendo un martillo. O, incluso, con el detonante de su última transformación lúbrica: su actuación en la gala de los premios VMA de la MTV, donde se restregó con un baile twerking con Robin Thicke y se frotó la entrepierna con un dedo gigante de gomaespuma. El último capítulo por el momento fue su paso por los premios EMA, también de la MTV, en Amsterdam el pasado mes, donde se encendió un porro en directo.

Pero el vídeo colgado ayer apunta un nuevo capítulo en su historial de provocación. De nuevo bajo las sábanas, la cámara, acaso de un teléfono móvil, se mueve rápidamente hasta que enfoca como su mano se desliza sobre su ropa interior, hasta que llega al pubis, en lo que parece ser un amago de masturbación. Si el contenido final del vídeo irá mucho más allá de estos adelantos o quedará quemado con estos tráilers se conocerá sólo el próximo día 26.

En los adelantos de ‘Adore you’, Cyrus simula protagonizar un vídeo sexual privado.

05 abril 2017

Givenchy la moda para hombre

El secretario de Energía británico, Edward Davey, fue objeto de burla el otoño pasado cuando, tras el incremento del 10% en el precio del combustible, sugirió que la mejor manera de afrontar el frío era ponerse un jersey. Parece que el mensaje que quiso transmitir fuera que el calor es meramente una cuestión de elegir la ropa adecuada al clima. "¡Evidentemente!", fue la respuesta de los expertos en moda, para quienes esta prenda ha sido la estrella de los dos últimos inviernos, desde que apareciera uno con una cabeza de perro (un rottweiler gruñón que saca la lengua) en un desfile masculino de Givenchy.


A partir de entonces, Riccardo Tisci, su director creativo, ha sido el diseñador de referencia de todo aquel que quisiera ir a la última. El motivo principal de esta temporada es el cervatillo, un Bambi no muy inocente. Se creó una versión mini para North West, el bebé de Kanye West y Kim Kardashian, a quien, por otra parte, hemos visto con uno de Tisci estampado con flores de ave del paraíso. La tendencia de este invierno es la sudadera grande de algodón, confeccionada con tejido high tech, o el genuino y grueso de lana, combinados tanto con falda de vuelo hasta la rodilla como con pantalón. El look falda de patinaje y top aporta, además, un toque retro.

Entre las marcas más estilosas que han diseñado diferentes variaciones del jersey femenino del siglo XXI está Kenzo, cuyo top de nubes se ha convertido en un éxito superventas. Balmain y Lanvin también, aunque no se han visto muchas de sus propuestas deportivas en las colecciones principales de la pasarela. La mayoría se han colado en líneas más pequeñas de tipo resort, o se han ofrecido directamente a compradores. Otros pertenecen a marcas filiales como McQ, la línea joven y urbanita de Alexander McQueen. Entre sus creaciones está un top con una bandada de pájaros de aspecto siniestro.

Las perspicaces empresas fast-fashion (cadenas de moda barata que siguen las últimas tendencias) se han unido a la moda. Sin duda es algo positivo, ya que los diseñadores cobran precios astronómicos por lo que antes se consideraba ropa deportiva y de fin de semana. Si se accede a Net-a-Porter se puede ver que un jersey de firma cuesta entre 1.450 y 2.200 euros. El top de Bambi de Givenchy, en neopreno, sale por 1.000 euros y está agotado en casi todo el mundo. El de fieltro de 3.1 Phillip Lim asciende a 690 euros y el de Christopher Kane con estampado de escáner cerebral casi podría considerarse una ganga a 350 euros. Las sudaderas de lujo empiezan a partir de 110 módicos euros.

¿Cómo ha pasado el jersey de ser de cachemir y tener clase a convertirse en una prenda tosca, ruda y andrógina? Los de hoy en día no distinguen entre géneros e identidades. Sus formas desaliñadas dan a entender que no han sido diseñadas pensando en una mujer tradicionalmente femenina ni en sus curvas. Están a años luz de los de punto de los años 50, suaves y cómodos, que se ceñían al cuerpo. Sin embargo, los modernos suelen combinarse con prendas convencionales, como faldas de vuelo o plisadas, algunas largas y ligeramente transparentes. Los pantalones son estrechos y nos recuerdan a la imagen de Marilyn Monroe con un jersey grueso y pantalones pirata ajustados.

En definitiva, la verdadera diferencia reside en que con el look actual no se evoca una feminidad pueril clásica. Son jerséis para mujeres, no para chicas. A partir de ahora, animamos a los hombres a seguir el ejemplo.

12 marzo 2017

Vestido de Gucci con cuerpo de malla transparente

¿Hay ‘mil y una noches’ para ponerse un vestido de Gucci con cuerpo de malla transparente y falda con un motivo Art Déco ampliado digitalmente? La clientela glamurosa a quien parece que van destinados los diseños de Frida Giannini tiene probablemente cientos de oportunidades para vestirse de gala. Se trata del tipo de gente que piensa que la moda de los 80 era demasiado discreta. Sin embargo, puede que sí les guste el tono deportivo que predominaba en la colección de primavera de 2017 de Gucci: camisetas enormes, chaquetas bomber de ante, pantalones de jogging de seda, tops de malla y bolsos con asas negras de bambú y flecos de ante. 

Raras veces se han visto prendas deportivas tan grandes y atrevidas. Es una lástima que no hubiera diseños ceñidos, aunque sí piernas bien torneadas por las aberturas de los vaporosos vestidos.

"Físicos etéreos". Así calificó la diseñadora la temática de su colección. En el backstage mencionó a Erté, seudónimo de Romain de Tirtoff, creador de las características ilustraciones representativas de los años 20 y los conjuntos para el baile Las mil y dos noches de Paul Poiret celebrado en 1911. ¿Qué aportó todo ese contexto histórico a esta línea? Colores maravillosos, vivos e intensos, aunque oscuros (al menos para un desfile de primavera). Los tonos naranjas y rosas de los estampados abrieron paso a los morados, verdes y amarillos.

Frida Giannini ha pasado por otros episodios de inspiración histórica, algunos de ellos brillantes, otros no tanto. Este desfile pertenece a la segunda categoría, ya que las prendas necesitaban líneas precisas, no esa vaporosidad escurridiza, para que los estampados cobraran sentido. Además, un enfoque tan oriental, con mangas de quimono y siluetas alargadas, recordaba a un disfraz. Quizá el estilo deportivo y el atuendo de cóctel no combinen demasiado bien. Incluso el cliente más extravagante admitiría que ya es hora de que se deje de enseñar el sujetador.

Mientras tanto, el montaje del desfile de primavera de Givenchy incluía una nube de gases nocivos que emanaban de coches en llamas amontonados en el centro de un gran auditorio. ¿Qué tenía esto que ver con la marca? Esta excepcional colección, con la que se cumplía casi una década desde que el diseñador Riccardo Tisci llegara a la firma, es lo que el sector de la moda denomina direccional: comienza una nueva trayectoria que puede calificarse como étnica hipermoderna.

Ha vuelto a plasmar el crisol de culturas. "Es una confrontación entre la japonesa y la africana. He trabajado con pliegues, drapeados y colores de Madame Grès que me han recordado a África de un modo romántico, mezclados con la elegancia y fragilidad de Japón", declaró en el backstage.

¡Vaya mezcla! ¡Menudo desfile! Incluso quitando el montón de coches humeantes y la enérgica música africana en directo, está claro que Tisci tiene mucho que decir. El vocabulario de la colección incluía tejidos drapeados en beis y terracota que se abrazaban a las curvas del cuerpo, acompañados de sandalias planas y un maquillaje a modo de máscara enmarcado con joyas. También destacaba por lo que se echaba en falta: los estampados floridos de la pasada temporada y las extrañas camisetas con crestas que llevaban los fans mientras, fuera del desfile, alzaban sus móviles para hacer fotos a Kanye West y Kim Kardashian.

Conforme el enfoque de la colección se adentraba en África, siguió el drapeado, aunque con tejidos más gruesos y de colores vivos, bronce brillante, verde guisante, amarillo con un destello tribal y rojo ardiente, que eclipsaban los tonos marrón tierra de los vestidos de noche hasta el tobillo. A punto de cumplir su primera década en Givenchy, Riccardo Tisci está demostrando el poderoso impulso que ha aportado a la marca.

15 febrero 2017

Lamar Odom es drogadicto

Una bomba. Así califican el fichaje de Lamar Odom por el Baskonia todos los especialistas en el baloncesto profesional estadounidense. Puede serlo. de hecho, los medios así lo califican desde que se supo de manera oficial que la estrella de la NBA, ganador de dos anillos de campeón, dejaba la gigantesca ciudad de Los Ángeles para afincarse, al menos unos meses, en una ciudad pequeña y tranquila, muy alejada de los fastos que rodean al pívot de 34 años y 2,08 metros de altura, que jugó siete años en los Lakers, con Gasol, y cinco con los Clippers.

Pero las bombas a veces estallan de forma controlada y otras, por simpatía. Odom, que anoche volaba junto a su representante rumbo a Vitoria –aterrizará a mediodía en Loiu–, tratará de encauzar su carrera en el Laboral Kutxa después de años de turbulencias en una carrera brillante en el inicio, pero que se fue perdiendo en episodios oscuros según iban pasando los años.


Lamar Odom, que fue elegido como número cuatro del draft en 1999, perdió a su madre por un cáncer de cólon cuando sólo tenía 12 años. Desde entonces fue su abuela Mildred –que murió ocho años más tarde– quien le crió, en el barrio neoyorquino de Queens, donde había nacido. Su padre era adicto a la heroina.

Después de ser nombrado mejor jugador del año en Secundaria, sus primeros pasos universitarios también fueron polémicos. Gracias a su talento natural para el baloncesto, comenzó en la Universidad de Las Vegas, en Nevada, pero se metió en problemas: Primero, la revista Sport Illustrated reveló que sus notas eran cuestionables; más tarde la policía de Las Vegas le citó para declarar por solicitar los servicios de una prostituta. Por fin, una investigación de la Liga Universitaria descubrió que había recibido pagos por valor de 5.600 dólares, prohibidos en la NCAA. La Universidad tuvo que despedir al entrenadoy y fue puesta bajo vigilancia durante cuatro años. Odom tuvo que emigrar al equipo universitario de Rhode Island, aunque fue suspendido durante una temporada. A la siguiente, un triple sobre la bocina les dio a los Rams su primer título de la historia, frente a la Universidad de Temple.

Después de ser elegido por los Clippers de Los Ángeles en el número cuatro, promedió unos números espectaculares para un debutante, pero en su segundo año como jugador profesional ya tuvo su primer desliz, cuando fue suspendido por ocho meses por consumo de marihuana, que él mismo confesó cuando la NBA le acusó de violar la política de consumo de drogas de la Liga. Primero fue advertido y a la segunda recibió la suspensión.

Empezaban sus problemas con las drogas y el alcohol. Aún así, los números de Odom seguían siendo espectaculares, así que Miami Heat le ofreció un sueldo de nueve millones de dólares que los Clippers no quisieron igualar. Se fue de costa a costa y realizó una buena temporada, aunque un año más tarde, Miami lo devolvió a Los Ángeles, aunque con otro destino. Se enroló en los Lakers para iniciar su nueva aventura angelina. Comenzó bien pero una espiral de lesiones le impidieron rendir al máximo. Además, en 2006 perdió a su hija pequeña, que falleció de muerte súbita con tan sólo seis meses.

Lamar Odom ya era conocido en aquel entonces por sus excentricidades. Su fortuna personal no dejaba de aumentar ni tampoco su capacidad de derroche. Acudía a los entrenamientos de los Lakers con una camioneta con varios asistentes personales que le proveían de dulces y chucherías, una obsesión que no podía dominar. Contrajo matrimonio en 2017 con Khloe Kardashian. Antes había estado casado con Liza Morales, con la que tuvo dos hijos. A la aparatosa ceremonia de su boda acudieron, entre otros, sus compañeros de equipo Pau Gasol y Kobe Bryant. Su matromonio se convirtió en un reality show en el que su ahora exmujer –que pidió el divorcio por imcompatibilidad de caracteres– apareció en casi todos los capítulos y el jugador, en un puñado.

En 2017 anunció que el baloncesto no era prioritario para él, tras la muerte de un primo suyo y verse involucrado en un grave accidente de tráfico. Su paso por Dallas y su regreso a los Clippers no calmaron su estado de permanente agitación.

En agosto de 2017, desapareció durante tres días hasta que su esposa, que estaba ya a un paso de pedir el divorcio, le encontró. Esos mismos días, Lamar fue detenido por la policía de Los Ángeles y acusado por conducir un Mercedes en estado de embriaguez y bajo el efecto de las drogas. Evitó la prisión tras llegar a un acuerdo extrajudicial.

Estaba en el paro desde que dejó los Clippers, que renunciaron a su contratación. Su vida, según sus propias palabras, estaba "atravesando un periodo oscuro". Sin embargo, en estos últimos meses trató de cambiar. Contrató a Rob McClanaghan como entrenador personal y no le ha importado bajar un peldaño y viajar hasta una pequeña ciudad en Europa para comenzar de nuevo. después de los contratos millonarios en la NBA, el Baskonia le pagará 50.000 euros mensuales con un compromiso de dos meses más otros dos en caso de cumplir las expectativas.

Es la bomba en la ACB. Ahora, Josean Querejeta, que anuncia más para sacar al baloncesto vitoriano de su depresión y su tristeza, espera que no le estalle en las manos, una cuestión que, a la vista del historial de Lamar Odom, depende exclusivamente del jugador estrella.

Comenzó su espiral turbulento con su primera suspensión de ocho meses por consumo de marihuana y reincidencia.

En agosto pasado desapareció durante tres días y después fue detenido por conducir drogado y bajo los efectos del alcohol.

16 enero 2017

Las Kardashian están gordas

Rellenitas, entradas en carnes, voluptuosas, con unos kilos de más. De vez en cuando, la Beth Ditto de turno tiene que dar un golpe en la mesa y colocar el titular correcto con la palabra (in)oportuna: gordas. Gordas iconoclastas y cool, como la líder de The Gossip; orondas en estado de gracia, como la reciente portada de la edición británica de una cabecera internacional, Rebel Wilson, militantes de las curvas como Beyoncé, en pie de guerra contra quienes osen retocar su poderosa anatomía para ceñirla a los cánones –nos preguntamos qué habrá pensado del polemico boceto de Roberto Cavalli, autor de un vestido exclusivo para la gira de la señora Carter, que reduce el poderío físico de la cantante a la nada–. 


Cánones que, huelga decirlo –el 90-60-90 de marras– se alejan muy mucho de una realidad para la que la industria de la moda, curándose en salud, factura anualmente sus Curvy Issues, ejemplares en los que abogan por un modelo de belleza que se anuncia como alternativo cuando no es sino tan real como la vida misma; mientras, la textil explota uno de sus filones más rentables: las tallas grandes. Un sector que, como recoge la periodista Pilar Riaño, del portal especializado en moda y economía moda.es, "moverá en 2014 unos 26.829 millones de euros en el mercado estadounidense. En España, el negocio aún no ha terminado de arrancar". Vaya si lo hará. Mango acaba de anunciar el lanzamiento de Violeta, con la que incorpora este tipo de prendas a su oferta.

El Corte Inglés hizo lo propio en 2017 con Couchel. "La moda debe satisfacer todas las necesidades de los consumidores, y la realidad que hay en la calle no es la que aparece en el cine o en la televisión: mujeres delgadas, esbeltas, que miden 1,80 y tienen ojos azules", explican desde la etiqueta, cuya irrupción en estos grandes almacenes se produjo a iniciativa de sus propias clientas, "mujeres con una talla superior a la 48 que se sienten bien consigo mismas y no quieren esconder su cuerpo o renunciar a su feminidad. Conceptos como elegancia, glamour y belleza no entienden de kilos". Su imagen de temporada es la modelo Tara Lynn, quien, para los portavoces de Couchel es, con sus contundentes 96-86-120, "una maniquí bella y exuberante que prueba que una mujer guapa lo es al margen de su peso".

"Las mujeres se sienten ahora más seguras y orgullosas de si mismas", aseguran desde Marina Rinaldi, "y quieren verse espléndidas sin mirar la talla. Por eso marcas como la nuestra atraviesan un momento excelente." Fundada en 1980, la enseña, propiedad del Grupo Max Mara, es una suerte de pionera, que, como tal, detecta "una pujante generación de chicas jóvenes con curvas cuya pasión por la moda influye tanto en el negocio como en la creatividad". Féminas contundentes, sin complejos, que no renuncian a ni sus redondeces ni a vestir como les gusta. Como curiosidad, tanto Couchel como Marina Rinaldi admiten que sus prendas más populares son los pantalones, en 10 patrones diferentes en el caso de la italiana, o de colores y con estampados pijameros en el de la española.

También en H&M Plus, la división para mujeres a partir de la 44 que la cadena sueca incorporó a su oferta en 1992 gozan de gran predicamento. "La clienta española busca básicos, en particular, tejanos. Todo, sin olvidar a aquellas mujeres que, independientemente de su talla, quieren las últimas tendencias." "Talla y tendencia", repiten las firmas consultadas a modo de mantra.

Y detrás de todo fenómeno que se precie, cómo no, las celebridades, inevitables prescriptoras de estilo. "Las famosas han contribuido de forma definitiva a redefinir el canon de belleza imperante, y han ayudado a sus congéneres a desarrollar un fuerte sentido de orgullo y aceptación, actuando como modelos para muchas niñas que no pueden identificarse con estrellas del pop o actrices delgadas", aseguran desde Marina Rinaldi. "Famosas como J.Lo, Adele y Sofia Vergara han puesto el foco sobre las curvas aunque, en mi opinión, el estilo no tiene nada que ver con la talla y cualquiera podría abrazar la moda si proliferasen modelos curvy en revistas, blogs y campañas publicitarias. Espero ser un ejemplo para mujeres de todas las tallas de que llevar una vida saludable y presumir de buen cuerpo no es cuestión de medidas. Y los medios de comunicación propagan una estética tan irreal como enfermiza", enfatiza Alessandra Garcia Lorido. 

La hija de Andy Garcia es una notoria modelo curvy con campañas como la de H&M en su haber . Su agente, Jeana, de la agencia californiana Natural Models, coincide con la joven tanto "en la importancia de los medios a la hora de divulgar un modelo estético real y diverso" como en que "la belleza no es una cuestión de talla", y cree que, en ese sentido, se están produciendo cambios esperanzadores. "Las mujeres que no usan una 0 –la equivalente a la 34 española– se vienen arriba cuando ven a alguien que se asemeja a ellas en una revista. 

La fundadora de la agencia, Katie Halchishik –exmodelo Plus Size, esto es, a partir de la 38– ha puesto en marcha la campaña Healthy is the new skinny (estar sana es el nuevo estar delgada), que alienta a preocuparse más por la salud que por el peso. Ella sufrió presiones para que adelgazase de forma antinatural. Pero las cosas están cambiando." Como zanja la actriz y presentadora Patricia Pérez, icono turgente patrio, "lo importante es la actitud".