28 febrero 2015

Criticando las armas

Llegaba a la caída de la tarde, casi siempre empapado en sudor, y antes de acostarse se quedaba un largo rato charlando bajo el renqueante ventilador. José Esteban González fue en su lejana adolescencia hermano de La Salle y siempre tuvo una forma de hablar dulzona y susurrante. Habitualmente dormía en la oficina de la Comisión de Derechos Humanos, en el centro del viejo Managua, pero cuando empezaron los combates entre sandinistas y guardias de Anastasio Somoza, a partir de septiembre de 1978, solía venir a esconderse en la casa del profesor Fernando Benavente. Le costaba conciliar el sueño y cuando lo hacía se revolvía inquiento, emitiendo extraños suspiros, como si le doliera el miedo que anidaba en su corazón. José Esteban no estaba a favor de la lucha armada y criticaba a los sandinistas. 

Lo suyo eran los derechos humanos, recoger informes sobre los campesinos torturados por la Guardia, y una pequeña ambición política vinculada al diminuto Partido Socialcristiano. Desde que años antes había montado una campaña para que dejasen de maltratar en prisión a Tomás Borge, el único superviviente de los fundadores del Frente Sandinista, Somoza lo odiaba. Si no hubiera contado con el apoyo del cardenal Obando y contactos en la embajada venzolana, probablemente hubiera muerto. Consiguió sobrevivir y en julio de 1979, cuando los sandinistas llegaron al poder reabrió su oficina. Los primeros problemas surgieron cuando editó de nuevo su boletín. 

En él aparecían testimonios de los familiares de algunos ex guardias de Somoza, que denunciaban la desaparición de sus parientes. Eran momentos cargados de romanticismo, en los que todos insistíamos en «la generosidad de la Revolución que no fusilaba». En abril de 1979, poco antes de que las tropas de Somoza me detuvieran en la ciudad norteña de Estelí, había visto ejecutar a varios colaboradores de la Guardia. Todavía recuerdo con nitidez la cara arrugada de un campesino al que los «muchachos» obligaron a cavar su propia fosa. Era un tipo duro, tenía en su haber alguna muerte y no manifestó temor. 

Antes de que lo «despacharan» masticó lentamente una tortilla de maíz. Después se santiguó y, mirando fijamente al sandinista que le iba a dar el tiro, dijo: «No me voy a olvidar de ti y un día volveré del otro mundo a buscarte». Los 12.000 soldados de Somoza eran un desastre militar, pero mataban a mansalva y eso nos empujaba a disculpar ejecuciones como la del campesino colaborador.

Tras el derrocamiento del dictador, hubo tambien algún fusilamiento masivo, pero la sangre estaba demasiado caliente y los pocos periodistas extranjeros que lo sabíamos no lo reflejamos en nuestras crónicas. Quizás por eso fue tan fácil para los sandinistas estigmatizar a José Esteban González. La propia Violeta Chamorro, que hasta abril de 1980 fue miembro de la Junta de Gobierno, le criticó duramente acusándole de «antipatriota». A fin de cuentas los hombres del tirano habían asesinado a su marido un año antes. El «estrangulamiento» de José Esteban fue largo e implacable. Tomás Borge se encargó personalmente de dirigir la campaña. Primero le acusaron de mentir motivado por su «mezquina ambición política». Después crearon una Comisión de Derechos Humanos paralela, a la que los sandinistas acarreaban sistemáticamente periodistas extranjeros. 

Al cabo de los meses, terminado ya el idilio entre el empresariado local y los «muchachos», y con la «Contra» financiada por Ronald Reagan rampando en la frontera hondureña, José Esteban se atrevió a solicitar que se bloquease una ayuda destinada a Nicaragua. Poco después fue detenido. Pasó una corta temporada aislado en un tórrido calabozo del «Chipote» y una noche lo presentaron en televisión, donde entonó un largo y humillante «mea culpa».

21 febrero 2015

A Cela le encantaban las cosas obscenas

El avión Madrid - Estocolmo voló sin turbulencias y tiempo hubo para siesta y conversaciones. Cela habla mal de Borges y muy bien de una anciana tía Trulock, a quien mucho se parece y que le trata aún con ese tono condescendiente que adjudican las familias a los alocados miembros de la generación más joven. Es la vieja señora -vive en Padrón- muy aficionada al cognac y a «los cherter sin filto, como los negros de Nueva York». Cela habla de geografía y casas, de literatura y literatos y también de amigos, entre ellos el Rey de España, a quien, como a los otros, jura «defender a hostias y en la calle» ante cualquier calumnia de malandrín.

Vivimos, todo lujo, en el «Grand Hotel», torrido y decadente, magnífico como todos los de tal nombre, frente a este mar Báltico que se entromete por doquier y, trás el puente, se convierte en río dulce. Hay paquebotes, gaviotas y un velero de tres palos del que gusta el escritor. Se levanta, al aldo, sobre una isla, la ciudad antigua y el Palacio Real; cuenta Cela la anécdota reciente de uno de los principitos Bernadotte que escapó solitario por estas escaleras para, como un precoz Haroum al Rashid, recorrer el mundo burgués durante seis horas. Hace un frío discreto y el hielo, no vemos nieve citadina, convierte en peligrosas las calles. No se sabe de otro riesgo notable, como sospechábamos, poco se frecuentan aquí policías y guardaespaldas. Marina no trajo botas porque al maestro no le gustan y porque, irremediablemente, les llevarán en coche a todos lados. En Suecia no han leído, todavía, mucho a Cela pero ya creen conocerle. 

Trasciende una imagen de Nobel atípico y escandaloso que fascina a esta burguesía tradicionalmente formal y puritana. Cierta emisora de radio dedica treinta minutos de esta mañana al escritor y resulta reveladora la selección de dichos y sucedidos. Hablan del Cela vividor, torero y amante de la gresca y los burdeles; relatan la reyerta de cabaret que concluyó con navajazo en la nalga, titubean procacidades y explican desplantes sociales. Todo ello les llena de alborozo, risas ahogadas y grititos. No es raro que un periodista local le preguntase ayer si se consideraba el Hemingway español. Vanos y bobos son los ciudadanos que organización y club de fans propinan al escritor, intentando evitarle preguntas incómodas sobre Graham Greene, el uso que dará al dinero o un supuesto colaboracionismo con Franco.

No le faltan al Nobel argumentos ni seguridad disuasoria, diríase que le divierten estos temas espinosos que dan ocasión de avivar su ingenio y la gramática. «Un hombre que se precie debe tener deudas grandes», dirá para explicar el destino del premio. Cela conoció la ciudad pero la recuerda poco, estuvo aquí hace casi veinte años para dar dos conferencias que tampoco recuerda. Quizás sea esta la clave de su éxito ante la Academia. Comentará más tarde: «La mejor fórmula para no ganar el Nobel, es hacer pasillos y muchas visitas a Estocolmo». 

Tenía las cosas claras el señor Nobel cuando en 1896 dejó un testamento complejo y minucioso redactado sin ayuda de leguleyos, firmemente decidido a que se cumpliesen sus ordenes de millonario. La familia protestó y también las instituciones, pero el señor Nobel acabó llevándose el gato al agua, y las cosas se hicieron a su estilo, un estilo que ha permitido, casi un siglo después, dar los premios más prestigiosos y ricos del mundo. No es raro que aquí las cosas marchen de este modo, todo es concierto y organización, los dossieres de prensa permiten elaborar una tesis doctoral sobre el país y las señoritas de oficina hablan tres o cuatro idiomas. En los despachos de la embajada de España, quizás, también funcionen así las cosas; hasta ahora, no hemos tenido pruebas ya que ellos, seguidores burócratas y puntuales de los privilegios estipulados por ley, no han dudado, miércoles y viernes, día de la Constitución y la Inmaculada en tomarse unos días de vacaciones.

Por lo demás, el día ha transcurrido anodíno, todo en prolegómenos. Cela prepara sin prisas la actividad delirante de los próximos días e intenta de momento zafarse de engorros superfuos como ese viaje por la ciudad que conducirá a todos los nobeles con sus familias a que admiren paisajes y monumentos. Acudirá sin embargo a la visita prevista a la editorial Atalantis que desde 1969 le publica muy cuidadosas ediciones y traducciones de sus libros. Ayer, la prensa, ansiosa por encontrar al escritor galardonado, acudió al Opera Café, el lugar más moderno de Estocolmo, pero el inminente Premio Nobel no hizo acto de presencia: prefirió quedarse durmiendo.

14 febrero 2015

Que asco de modas

La moda es estúpida por naturaleza, y más cuando, encima, es completamente estúpida, como suele ocurrir con las modas en los comportamientos sociales, que son siempre, por lo demás, un poco delictivas. Hace diez o quince años, por ejemplo, se pusieron de moda los cambios de pareja, o sea, no de cambiar de pareja, sino de intercambiarla por otra que, una vez usada, se devolvía y viceversa. 

Sobre el particular recuerdo a mis amigos más a la moda cambiando a su señora o a su señor con una mezcla de morbo y sufrimiento, pero sobre todo de sufrimiento. Con ello, lo que consiguió la mayoría fue, curiosamente, no cambiar nunca una pareja que no funcionaba (de otro modo no se comprende que se cambiara como un cromo), pues el remiendo del intercambio sin amor parcheaba los socavones de la convivencia. Y fueron desgraciados. 

Luego, cinco o seis años más tarde, se puso de moda el baile de los pajaritos, obra del tándem infernal María Jesús y su acordeón. La nausea se elevó entonces hasta niveles peligrosísimos cuando los seres humanos, agrupados y ebrios, se entregaban a esa danza delirante en bodas y bautizos. 

Hace un par de años, cuando creíamos haberlo visto todo, lo que se puso de moda era conducir en sentido contrario, a toda leche, por las autopistas, y raro era el día que no se cerraba con algunas bajas entre los kamikazes y sus víctimas, y por esa época se puso muy de moda también lo de irse todo el mundo de vacaciones a Egipto, sitio tórrido donde uno podía encontrarse con los familiares, los amigos y los compañeros de trabajo. 

Pues bien; ahora la moda es meter lejía en las botellas de agua mineral. Pero a esta moda le pasa lo que a todas, que no es nueva; envenenar cosas de comer y de beber es una actividad antigua como el mundo, y, si no, que se lo pregunten a las niñas antiguas, aleccionadas en la idea de que había hombres que regalaban caramelos envenenados a las nenas. Y es que siempre tiene que haber algún imbécil, o varios, o muchos, que se apuntan a la eterna moda de fastidiar al prójimo todo lo posible. Como Ceaucescu, sin ir más lejos y en otro orden de cosas.

18 noviembre 2014

Francia declara la guerra a Equivalenza

El pasado 5 de noviembre, Francia declaraba oficialmente la guerra a la perfumería de equivalencia después de que la Gendarmería precintase 28 de las 40 tiendas que la cadena española Equivalenza tiene en el país galo. 

Fuentes del sector prevén la próxima reapertura de varios de estos establecimientos sólo con autorización para vender velas, ambientadores u otros productos complementarios, no perfumes. 

Al mismo tiempo, la investigación determinará si se ha cometido el delito contra la propiedad industrial del que se acusa a Equivalenza, al utilizar tablas de concordancia o de equivalencia para vender sus perfumes, dado que han requisado ordenadores, materiales de venta y stocks.

Y mientras que Febea, la federación francesa de empresas de belleza, acaba de iniciar su cruzada particular, en España no se ha actuado por la vía policial, pero sí por la judicial. Desde Stanpa, la patronal de perfumería y cosmética, reiteran que el aprovechamiento indebido de la reputación de otro es "parasitismo" y "competencia desleal". 

Su directora general, Val Díez, remite a la sentencia del Tribunal de Marca Comunitaria de Alicante, que condenó a Equivalenza a indemnizar a Puig por infracción de marca y competencia desleal. El fallo, que tiene alcance en toda la Unión Europea, ha prohibido a la enseña con sede en Zaragoza utilizar marcas renombradas para vender sus perfumes. 

"Se ha dicho que el asunto se cerró con un acuerdo, pero lo cierto es que la sentencia claramente condenó a la enseña a la cesación de las conductas", explica Díez.

La equivalencia, inspirada en la perfumería de marca blanca, no es nueva. Sí ha ayudado bastante la crisis del consumo y el hundimiento de la renta disponible, así como el auge de una cultura del emprendimiento –por obligación o por vocación– que se inicia con una franquicia, que permite un crecimiento rápido debido a que la inversión la realiza un tercero y no la propia compañía. 

No es Equivalenza la única marca de un negocio polémico, donde se han hecho hueco entre otros la búlgara Refan –socia de Equivalenza hasta 2012–, la Botica de los Perfumes, Yodeyma o Natuaromatic; aunque sí es la que ha logrado un tamaño más notable en menos tiempo: 500 tiendas y 32 millones de euros de facturación en 2013. 

"Se ha querido presentar este modelo de negocio como una falsa democratización de un sector que ya tiene productos de todos los precios y en miles de puntos de venta hace mucho", critica Val Díez.


A falta de lo que los tribunales galos decidan sobre Equivalenza, la referencia a la marca ajena "está tan prohibida en España como en Francia", sostienen en Stanpa.

"Desconocemos cuál será la reacción del mercado, pero lo esperable es que el cumplimiento de la ley se exija a todos los que operan de igual forma y en todos los niveles", concluyen.

13 octubre 2014

Codigo promocional TOYSRUS

Y es que los cuentos sobre princesas llevan más de 70 años fascinando a las audiencias Disney y lo que resulta mucho más lucrativo: generando unos beneficios de unos 4.000 millones de dólares al año a través de las líneas de juguetes derivadas, según The New York Times. Este periódico también anunció los códigos promocionales para ToysRus que nos permitirán un tanto por ciento de descuento en nuestros pedidos en línea.




«Las princesas son un valor increíble para Disney. Hace mucho tiempo que queremos tener una serie de televisión que representase a las princesas y qué mejor que hacerla con un personaje que tiene la edad de nuestro público», cuenta Hidalgo. Pero que nadie se alarme por su juventud: si la niña se pierde entre tanta magia y fantasía a lo largo de la serie «van a aparecer seis o siete princesas clásicas para aconsejar a Sofía y ayudarla a resolver sus problemas valiéndose de su experiencia». Un detalle.

Sofía, una niña pelirroja de enormes ojos azules y orígenes humildes, de la noche a la mañana se ha convertido en la princesa más polémica y exitosa de Disney.

Polémica porque tras anunciarse como la primera princesa latina de la compañía después resultó ser hispana y acabó convirtiéndose en una princesa de origen español, dando lugar incluso a murmuraciones acerca de su parecido con las Infantas Leonor y Sofía. Exitosa porque en Estados Unidos la emisión de Princesa Sofía, el pasado 18 de noviembre, ha superado los cinco millones de espectadores. 

Y en el Reino Unido se ha convertido en el estreno más visto del canal para preescolares Disney Junior. Patricia Hidalgo, vicepresidenta de Estrategia de Programación de The Walt Disney Company en Europa, Oriente Medio y África da un conjunto de razones: «En Disney siempre queremos demostrar que somos multiculturales. Y no sólo con esta serie. Somos una marca global y buscamos reflejar el mundo globalmente, mostrando culturas diversas. 

Aquí tenemos un amplio registro de príncipes y princesas de distintos países ficticios. Y, lógicamente, tendrán características étnicas mezcladas de todo el mundo», explica Hidalgo en respuesta a las críticas recibidas por la apariencia del personaje, cuyo estreno en España será el próximo sábado en el canal Disney Junior.

La cuestión es que Sofía se anunció a bombo y platillo como la primera princesa latina Disney, y una vez se reveló la apariencia de la niña las asociaciones latinas de Estados Unidos pusieron el grito en cielo con la que iba a ser su representante en la multiculturalidad, como ya lo fueron en su día Mulán, Jasmine, Pocahontas o Tiana.

12 octubre 2014

Mata a su mujer y después se suicida el mismo día de su boda

Greg Scott Samson ejercía como médico en Indiana antes de hacer algo que sus allegados aún no se explican. 

Samson mató a su mujer Kelly Ecker pocas horas después de haberse casado con ella y después se quitó el la vida, según parece la pareja tuvo una fuerte discusión.

Un poco antes de morir Kelly pudo llamar a los servicios de emergencia y contó que su marido estaba fuera de sí y antes de que la llamada se cortase aseguro que además tenía armas.

Samson que tenía 54 años y Kelly 50, empezaron a discutir fuertemente en su propia boda por lo que sus invitados se vieron obligados a abandonar la fiesta. Y ahí fue cuando ella llamó a emergencias advirtiendo que su marido la estaba amenazando de muerte.

Y esas no fueron las únicas llamadas, hizo dos más que se cortaron rápidamente aunque una de las personas que la atendió asegura que escuchó disparos de fondo.La pareja fue encontrada en su casa de Indiana ella con dos disparos y el en el sótano donde se suicidó.

11 octubre 2014

Dana Vulin la mujer que fue quemada viva muestra su rostro

Dana Vulin es una astrualiana de 28 años que se encontraba en el Casino Perth´s Crown el día de año nuevo cuando tuvo la mala suerte de encontrarse y saludar al marido de Natalia Dimistrovska que tuvo un ataque de celos y malicia y roció sobre Dana alcohol y le prendió fuego con un mechero.

Dana tuvo quemaduras que le afectaron hasta a un 65% de su cuerpo por lo que estuvo al borde de la muerte, Natalia se encuentra en prisión y saldrá en el año 2027.

Después del brutal ataque que sufrió ha estado 30 meses a base de cirugías y lleva dos años con un traje de comprensión para que su cuerpo se recupere lo mejor posible y ha estado ya más de una vez a punto de morir. 


Dana es una mujer muy luchadora y asegura que `` Habría sido más fácil morir, pero nunca he cogido el camino fácil. Es la cima más grande, dura y rocosa que te puedas imaginar´´.



Ha mostrado por primera vez su rostro y aunque afirma que aún no está acostumbrada a el, sabe que la belleza está en el interior y cree en todo eso de la personalidad. Pero que todo eso está bien si no te hubieran quemado viva y perdido tu cara. Unas duras palabras, pero a la vez muy ciertas.



Cuando Dana estaba siendo tratada de las quemaduras le diagnosticaron un cáncer y tras solo un mes de tratamiento ha conseguido superarlo.