15 febrero 2018

Los alquileres son un timo

La responsabilidad de los precios abusivos de los pisos alquilados a estudiantes ya no recae exclusivamente en los propietarios, que hacen el «agosto» a costa de los universitarios. En los últimos años se ha producido un extraño fenómeno en el que algunos universitarios han visto en los alquileres la solución a sus problemas económicos. Se han convertido en «promotores inmobiliarios» de «baja estofa» que alquilan y realquilan a sus compañeros habitaciones a precios abusivos. Quien acepta pagar 17.000 pesetas al mes por una habitación alquilada en un piso de estudiantes de una pequeña ciudad puede considerarse afortunado. 

Lo más probable es que viva bajo techo durante el curso, aunque esa seguridad se vea constantemente amenazada. M.D.G, estudiante alemán, tiene 22 años y está a punto de terminar el curso en la Universidad de Salamanca dentro del programa de intercambio Erasmus. Su apacible existencia estudiantil se ha complicado mucho en las últimas semanas. El piso que compartía con otros estudiantes, un holandés y una japonesa, lo pagaban sin recibo a cambio. Este estudiante cometió el error de exigirlo para justificar sus gastos de residencia. Al negarse la arrendadora decidió no seguir pagando. Poco más tarde tuvo que ser atendido en un hospital de contusiones y arañazos producidos por una paliza que le dieron dos individuos. 

Así consta en la denuncia que se tramita en los juzgados de Salamanca y cuya vista oral se celebrará el próximo mes de mayo. Hasta ahora se habían conocido muchos abusos y estafas producidos por los alquileres pero ninguno con tanta violencia. La Facultad de Geografía e Historia, donde estudia el joven alemán ha pedido al rectorado que estudie las acciones legales. El decano, Ángel Rodríguez, a la cabeza de la Junta de Facultad, ha denunciado «la especulación y las situaciones de irregularidad que los estudiantes de la Universidad padecen por causa de quienes alquilan sus viviendas a precios abusivos y sin contratos». Las cifras hablan por si solas. En los despachos rectorales se barajan datos que denuncian claramente la situación: 13.000 estudiantes necesitan piso, y entre colegios mayores y residencias se cubren sólo 1.643 plazas.



Y los datos están ahí. La mayoría de los pisos que se alquilan en la ciudad salmantina son viviendas de protección oficial, cuya renta no puede superar las 20.000 ó 25.000 pesetas mensuales. Estas viviendas se están alquilando por habitaciones cobrándose hasta 25.000 pesetas por cada una. Esta división del piso es ilegal. Además, son muchos los estudiantes que durante las fechas de los exámenes finales temen ser víctimas de un peculiar chantaje: pagar más o estudiar sin luz. Aquilino Magide, asesor jurídico de la Universidad de Salamanca, reconoce que en este curso se están repitiendo casos de grupos estudiantiles que forman organizaciones para controlar los piso de alquiler en esta capital. Arriendan viviendas a sus propietarios y los realquilan «por habitaciones». Los precios son abusivos y los pagos no constan en ningún recibo. Incluso estos grupos retrasan la oferta de los pisos hasta que el agobio del tiempo hace que se paguen precios astronómicos por una habitación. Tras la publicación de lo anuncios (sobre todo en los tablones de las facultades) el arrendamiento se adjudica al mejor postor. 

La mayoría de las veces los muebles que se encuentran en la vivienda son de deshecho, el espacio de habitabilidad escaso y los servicios comunes son de muy baja calidad. Enrique Cabero, representante de la Asociación Progresista de Estudiantes Renovadores/ (ASPER) ha denunciado reiteradamente los problemas jurídicos que se producen con los alquileres a universitarios y señala que «la única solución es la denuncia». Mientras la situación continúa, todos los sectores estudiantiles demandan soluciones.

07 febrero 2018

La culpa de todos los males la tienen los jesuítas

Ahora parece que hay una conjura o conspiración contra don Mariano Rubio. Es muy español esto de atribuir la mala suerte, los propios fallos o las propias culpas a una confusa conjura sin nombre, y generalmente cósmica, para impresionar más. Aquí hasta el jubilado a la edad reglamentaria piensa que ha habido una conspiración de los gobiernos para jubilarle. Antañazo, en lugar de reconocer que habíamos metido el pie (o la mano en algún bolsillo ajeno), reposábamos nuestra inocencia acusando a los jesuítas o a los masones, según que uno fuese de derechas o de izquierdas. Luego, el referente ha sido el Opus Dei. 

En el tardofranquismo, el que no sacaba unas oposiciones, el despedido por ladrón, el que se le iba la esposa con un ilusionista, el que se arruinaba a la lotería, explicaban sus males por una conjura del Opus. Ahora, el caso Rubio/Ibercorp, que va estando tan claro y en el que ya entienden los jueces y juezas, ciertos medios y personas nos lo están presentando como una formidable y espantosa conjura contra el gobernador del Banco de España. Pero ahora no existe en nuestro país el Mal secularizado, mayúsculo y organizado (jesuitas, masonazos), de modo que a los inventores de la «conjura» les falta el referente.


Andan atando cabos por aquí y por allá: que si un periodista, que si Javier de la Rosa, que si un partido político, y en este plan. Está claro que no consiguen cohesionar un colectivo siniestro y opaco con apariencia de conjura. Y por ahí les falla la argumentación, hombre. En lugar de atenerse a los hechos concretos (estafas y falsedades demostradas) y a su seguimiento (estado judicial de la cuestión), los maestros de la nueva racionalidad española, los pontífices de la argumentación, la moderación y el «poco ruido», se lanzan románticamente al desparrame literario de inventar una conspiración universal contra un hombre solo, anciano y notable. Y, curiosamente, en vísperas de que este hombre solo, anciano y notable tenga que rendir cuentas o explicaciones, de nuevo, ante la nación, remendando con nuevas mentiras, esperamos, las mentiras viejas que dijo la otra vez. Pero lo de la conjura está bien inventado porque, como hemos dicho más arriba, a los españoles nos gusta mucho esto de las conspiraciones, los cucusclanes y las sectas. La cosa puede prosperar. Contra una conspiración económica de la eslora de Ibercorp lo más inteligente es inventarse novelescamente una conspiración contraria, confusa y difusa, dejando pistas sueltas como puntas de iceberg, cuando la verdad es que debajo no hay nada. Tampoco está uno muy seguro, por otra parte, de que el cirio de Ibercorp sea meramente económico. Esperemos a que empiece a despuntar la política. ¿Por qué Felipe González protege a Mariano Rubio moral y fácticamente (escoltas en su visita al juzgado)? 

De una mujer sólo te curas con otra y de un escándalo con otro escándalo mayor, propio o ajeno. Gracias a Filesa nos olvidamos de Juan Guerra, que sigue por ahí fumando, y gracias a Ibercorp nos olvidamos de Filesa. Como gracias al alcalde Peña nos olvidamos de Naseiro, Palop y el novio de Palop. Ya ven ustedes que la democracia es un invento animado y surtido. Antes no pasaban tantas cosas. Han sido absueltos el cabo y los veteranos que quemaron a un soldado bisoño porque todo era «juego y broma». Ahora estamos socarrando un poco a Mariano Rubio, que lleva la parrilla con menos humor y compostura que San Lorenzo, pero todo es juego y broma para hacer sofrito de banquero. En julio le llegará la jubilación y se irá con sus dividendos y su escritora a disfrutar de la gloriosa ancianidad en que ya ha entrado, ceñido por el laurel amargo y el acanto afrentoso y acerbo de los encausados. En esta España libre siempre hay un incosol sentimental y anónimo para estos artrósicos morales.

02 febrero 2018

El dinero negro hay que blanquearlo

El aumento del dinero negro acumulado en Austria, país considerado como uno de los paraísos mundiales para su «lavado», ha registrado en lo que va de año un récord de las estafas relacionadas con la concesión de créditos al margen del sistema financiero, según la policía. Hasta 4.000 millones de chelines (unos 363 millones de dólares) podría alcanzar el total de las estafas a final de 1992, según permite prever la evolución del primer semestre, en el que se han duplicado las cifras sobre el mismo periodo del año anterior. El procedimiento, aunque conocido, sigue teniendo éxito entre los estafadores, según informa Peter Stiedl, jefe de la policía para asuntos económicos, quien alude al típico delincuente que promete elevados intereses por la concesión de un crédito cuyos gastos cobra por adelantado y que el cliente nunca recibirá.


El aumento de dinero obtenido al margen del control de las autoridades' fiscales y el incremento de los tipos de interés son factores que han contribuido a este espectacular aumento del número de casos de «inversores estafados», comenta Stiedl en la prensa. Cuarenta funcionarios, expertos en delitos económicos, trabajan en Viena para aclarar casos de estafa en complicadas operaciones con bienes tangibles o aquellos relacionados con la oferta de créditos de millones de dólares prestados a tipos de interés muy por debajo de los vigentes en el mercado. Los partidos coaligados en el Gobierno, conservadores y socialdemócratas, no han llegado aún a un acuerdo para incrementar de un lado el secreto bancario y acabar con el dinero negro.

25 enero 2018

Las esposas frustradas

Es sabido que las películas de «sketchs» son veneno para la taquilla. También al cinéfilo le producen un cierto repelús no siempre justificado: el cine ha dado verdaderas joyas en este formato (las prisas sólo me permiten recordar en este momento el episodio de Fellini en Bocaccio 70, el de Truffaut en El amor a los 20 años y el de Polanski en Las mayores estafas del mundo, pero hay algunas más), aunque bien es cierto que abundan más los disparates y las paridas, incluso cuando se trata de unos cineastas completamente consagrados. Y es que al cortometraje de ficción le ocurre como al cuento con relación a la novela: el arte de contar una historia breve no está al alcance de cualquier escritor de novelas. Montreal vu par... (Montreal visto por...) retoma la idea de un filme francés de los años 60 (París visto por...) y brinda a media docena de directores canadienses de muy diferente escuela la oportunidad de dar una perspectiva personal de la ciudad mediante una historia corta de auténtica ficción.


El primer episodio está firmado por Patricia Rozema (de la que en España conocemos He oído cantar a las sirenas) y parece versar acerca de cierta confusión lingüística que reina por aquellas tierras. La historieta debe se estar repleta de gags que tal vez hagan mondarse de risa al público canadiense, pero que al espectador foráneo le dejan «in alvis». La realización, modernilla y llena igualmente de bromas sobre determinados aspectos de otro lenguaje, el cinematográfico, es de ésas que parecen pensadas para reírse un rato con los amigos y recibir felicitaciones por lo muy ocurrente que se ha mostrado. La segunda variación (como se les llama en el filme), que aparece firmada por Jacques Leduc ha sido suprimida en la versión internacional, y si figuraba en la copia exhibida en Zabaltegi se debió probablemente a un error. De hecho, junto a la copia no se enviaron los diálogos para el subtitulado electrónico. A juzgar por las imágenes tampoco perdimos nada. La tercera historia, del para nosotros desconocido Michel Brault adopta un aire perfectamente clásico para contarnos el momento de la ruptura de un matrimonio: después de treinta años una sufrida ama de casa escoge un insólito escenario para anunciar su decisión, el interior del estadio donde se celebra un partido de hockey sobre hielo. 

Enseñanza: las esposas frustradas se gastan muy mala leche en Montreal. La pareja protagonista, lo mejor. Atom Egoyan, uno de los «genios» proclamados en los últimos tiempos por ciertos sectores de la crítica, ha dirigido el cuarto capítulo. Es una historia de las suyas, con personajes raritos, como si hicieran de la extravagancia su modo de vida. El cuento, por supuesto, es también raro, mitad Kafka, mitad Cortázar. Pero interesa. Además, la actriz protagonista, habitual en el cine de Egoyan, tiene un aspecto de lo más inquietante que siempre se agradece. La quinta variación, dirigida por Léa Pool, combina imágenes siniestramente filmadas de las avenidas de la ciudad por las que circula una ambulancia, con sucesivos «flashbacks» del pasado de la joven que va dentro y que acaba de sufrir un mortal accidente. Es algo así como la reiteración hecha película.

El último episodio nos llega de la mano de un viejo conocido, Denis Arcand. Intervienen algunos actores de El declive del imperio americano, y aunque al principio juega al despiste en cuanto al tono (parece que va de comedia) y el protagonismo de los personajes, el filme acaba decantándose hacia una historia de sexo, fascinación y desencanto que podría estar perfectamente incluida en la película que le dio fama. A todo esto, se preguntarán ¿pinta algo Montreal? Respuesta: Montreal, como el erotismo en aquel infausto filme español titulado Cuentos eróticos, es el genuino, el perfecto, convidado de piedra. El rodaje combinado en 35 mm. y vídeo de alta definición es la novedad (relativa a estas alturas) que presenta el mediometraje Fool's fire (El fuego del bufón), primera obra de la norteamericana Julie Taymor. Se trata a todas luces de un filme cuyo destino, por formato y duración, no puede ser otro que el de las pantallas de toda la televisión. Sirviéndose del relato Hopfrog, de Edgar Alan Poe, la directora no busca tanto una eficacia narrativa (el horror del cuento queda absolutamente difuminado) como una experimentación formal y estética. Los personajes están interpretados por actores con máscaras o muñecos animados, con la excepción de una pareja de enanos (él es Michael Anderson, conocido por la serie Twin Peala), los decorados están falseados, los efectos especiales están hechos por medio del ordenador... Como suele ocurrir en este tipo de experimentos la historia viene a ser lo de menos: está alargadísima, pese a que el filme sólo dura cincuenta y cinco minutos. Tal vez sea un error eso de ir al cine sólo en busca de historias. En cualquier caso, no puedo evitar que lo poco que queda aquí del alucinante universo de Poe (la terrible venganza de un bufón contra sus repulsivos señores) me interese mucho más que toda la propuesta esteticista y tecnológica restante.

17 enero 2018

Dinero sucio entre los políticos aforados

Enriqueceos!». François Guizot, presidente del Consejo de Ministros de la monarquía orleanista de Luis Felipe, pronunció esta invitación en público. La sociedad francesa de la época asimiló con celeridad el mensaje. Guizot retrató eficazmente el alto grado de corrupción que minaba en lo más hondo al «nuevo régimen» que sucedió a la larga decadencia napoleónica. «No hay otro país en Europa en donde se pueda ganar más dinero en menos tiempo». Carlos Solchaga pronunció esta sentencia ciento cincuenta años después que Guizot entrase en la Historia gracias a su imperativo consejo: «¡Enriqueceos!». Lo que subyace tras ambas expresiones es un estilo de gobernar que generó y gedera un enorme deterioro de la política, de las instituciones. Se antepone el interés personal al interés público. Y, lo que es aún más grave, un código no escrito de valores cala en la sociedad y permite la difusión de una cultura política alejada de lo que deberían ser las bases de una democracia. La corrupción que pretenden minimizar los portavoces gubernamentales se define antes que nada como una forma de ser, como un.. «estilo», una «cultura». 

José Mara Aznar, presidente del Partido Popular, y el cardenal Tarancón, zambullidos en plena polémica nacional sobre la corrupción en la década socialista, introdujeron un peligroso elemento en el debate: establecieron comparaciones históricas para resaltar el grado de corrupción del felipismo. No es admisible establecer comparaciones entre un sistema democrático, por más que este sea imperfecto, y un sistema dictatorial. No cabe mayor corrupción que una dictadura. La dictadura no puede corromperse: es corrupta per se. Además, tampoco parece que sea el presidente del PP la persona indicada para presentar estas reclamaciones al Gobierno socialista.


Es cierto que al PSOE le han salpicado escándalos gravísimos en que se han visto implicados militantes y dirigentes socialistas; ahí están, aún sin sustanciación de responsabilidades, los casos de Juan y Alfonso Guerra, Filesa, Viajes Ceres, Caja de Ronda, Uribitarte, Renfe, Ibercorp...). Pero los populares tienen bajo la alfombra toda la porquería almacenada en los casos de Hormaechea, José María Peña, Naseiro o Calviá. Y el PNV tiene su millonario caso de la concesión ilegal de tragaperras. Y CiU tiene el caso de Casinos de Cataluña. El mal de la corrupción se ha extendido en exceso, y salpica a todos los ámbitos de la Administración (central, autonómica y municipal), y afecta al PSOE, PP, PNV y CiU. Lo grave de la situación actual es que en 1982, diez millones de ciudadanos creyeron un mensaje de cambio y depositaron otras tantas papeletas en las urnas, y, como decía Ortega, «no es esto» lo que apoyaron, lo que prometía el PSOE, un mensaje de progreso dentro de un «estilo ético». La progresiva y lamentable «italianización» de la actividad política se torna más preocupante aún al constatar que, además, en España fallan de modo ostentoso los mecanismos de control y resultan escasos los supuestos en que todas las responsabilidades se sustancian. El Parlamento, controlado por la mayoría absoluta de que ha dispuesto el PSOE desde 1982 (y en muchas ocasiones con el apoyo interesado de partidos nacionalistas como PNV y CiU), no ha cumplido con su función de investigar y depurar las responsabilidades políticas de los escándalos. En muy pocas ocasiones el Congreso ha procedido a constituir comisiones de investigación. Cuando ha sido posible, el propio sistema de trabajo y el control del partido mayoritario sobre las comisiones ha hecho ineficaces sus progresos.

El poder judicial, al que siempre recurren los implicados, o bien desarrolla sus investigaciones con una lentitud exasperante, o bien adopta (como en los casos de Juan Guerra o Filesa) resoluciones escandalosas, fruto del duro placaje con que el Ejecutivo somete a los otros dos poderes fundamentales del Estado. La financiación de los partidos políticos, la formación y mal funcionamiento de los órganos constitucionales, las estafas, las comisiones, la información privilegiada, la concesión de contratos y subvenciones, los premios y los castigos, las recomendaciones, el miedo de los altos funcionarios, el silencio cómplice, las falsificaciones en el subsidio agrario, el generalizado fraude fiscal y esa política hipócrita de amnistiarlo periódicamente, la manipulación de algunos sectores de la prensa, el tráfico de influencias...Todo ello conforma una red que ahoga la democracia. El felipismo encarna un estilo de ejercer el poder y una política que ofrecen el mejor abono para que crezcan las conductas corruptas. Su concepto del poder tiene una marcada tendencia a limitar los controles sobre el Ejecutivo por parte de los demás poderes del Estado y la sociedad civil. Su política encierra un mensaje de indisimulada exaltación del becerro de oro, del dinero fácil, del dinero sucio, de estímulo de la especulación. Ello explica la plaga de intermediarios, asesores, comisionistas, consultores, asistentes, traficantes de favores, empresarios de encargo, relaciones públicas y demás fauna de similar jaez que ha nacido y ha desarrollado durante este decenio.

11 enero 2018

Gana dinero con la multipropiedad

Tres personas fueron detenidas en Madrid acusadas de 45 delitos de estafa por el procedimiento de multipropiedad, con un fraude que alcanza, de momento, los 20 millones de pesetas, informó ayer la Jefatura Superior de Policía. La última de las denuncias efectuadas sobre estos presuntos estafadores se produjo el viernes. En el curso de las investigaciones se detuvo a Miguel S.C, de 46 años, socio único de la agencia inmobiliaria Mundo Azul; el director financiero Juan Esteban C.R, de 59; y Adriana Isabel C, de 27 años, directora de «marketing». 

Otras dos personas fueron puestas en libertad una vez que prestaron declaración en las dependencias de la comisaría de Fuencarral. Igualmente, se están realizando gestiones a fin de localizar y detener a los dos socios fundadores de la empresa, actualmente en paradero desconocido. Según las diligencias, el «modus operandi» empleado por los presuntos estafadores tiene dos variantes. A partir de una primera comunicación telefónica a los clientes elegidos en las páginas de la guía de teléfonos, se informaba a éstos que habían sido agraciados con el disfrute de 15 días de vacaciones durante cinco años en apartamentos de Benalmádena (Málaga) o Torrevieja (Alicante).


En el primer caso, tendrían opción a alquiler del inmueble, tras el pago de 98.700 pesetas como cantidad única, referidas a gastos notariales y otros servicios. Este dinero era abonado en el acto. La segunda modalidad consistía en la venta de apartamentos en multipropiedad propiamente dicha. El comprador adquiría el derecho a disfrutar a perpetuidad de un apartamento en unas fechas concretas y durante un periodo de tiempo determinado. Las cantidades a abonar en estos casos iban desde las 800.000 a los 2 millones de pesetas. Al tratar los compradores de ejercer sus derechos, se encontraron con que los apartamentos no existían en unos casos y en otros estaban ocupados, ya que la empresa propietaria de los inmuebles no había recibido pago alguno de Mundo Azul. La mayor parte de los contratos que se formalizaron se refieren a la primera modalidad defraudatoria antes descrita, y todos ellos sin elevar a escritura pública.

06 enero 2018

Voy a falsificar documentos bancarios

La Policía ha desmantelado en Madrid un importante laboratorio clandestino de falsificación de documentos bancarios que pertenecía a una organización delictiva europea que llegaba a recaudar más de doscientos millones de pesetas al mes, según informó ayer la Jefatura Superior de Policía. Los servicios policiales ofrecieron ayer una rueda de prensa para explicar los pormenores de esta operación, lo que da idea de su importancia, ya que no es habitual la comparencia de la Policía ante la prensa. En la operación policial, llevada a cabo el pasado lunes por funcionarios del grupo XII de la Brigada de Policía Judicial de Madrid, han sido detenidos los dos encargados del laboratorio, Jorge Alberto Oberti, argentino de 50 años, y Rubén Urbano Bausada Teixeira, uruguayo de 32 años, y el «pasador» Luis Alejandro Castro Tajan, también de nacionalidad uruguaya y de 27 años.

El laboratorio clandestino utilizado por los detenidos, uno de los más importantes de los descubiertos en España, estaba ubicado en un piso alquilado de unos 160 metros cuadrados y situado en el barrio madrileño de Arturo Soria. En la citada vivienda fueron detenidos Oberti y Bausada y fueron intervenidos más de nueve millones de pesetas en francos, dólares y pesetas, más de 4.000 tarjetas de crédito falsificadas y unos 5.000 cheques de viaje manipulados de distintos bancos. Asimismo, la Policía se incautó en el piso de 150 pasaportes falsos de Portugal, Estados Unidos, Alemania, Argentina, Uruguay, Suiza, Francia, España, Indonesia, Dinamarca, Brasil y Holanda, según la información facilitada ayer por la Jefatura Superior de Policía. 


Además, fue intervenido por los servicios policiales un amplio material que los falsificadores utilizaban para realizar su «trabajo» y, entre los de que destacan, dos ordenadores, una impresora, una máquina eléctrica de escribir, una fotocopiadora, una cortadora y trituradora, dos lámparas artículadas con lupas, más de un centenar de fotolitos que utilizaban para confeccionar los documentos y planchas metálicas para simular visados extranjeros, incluso el estadounidense. Un funcionario del grupo XII de la Brigada de Policía judicial que ha participado en la operación señaló en la rueda de prensa que los miembros de la organización obtenían «de todos los lados» datos sobre personas de cualquier nacionalidad que luego utilizaban para falsificar tarjetas de crédito y otros efectos bancarios.

La mayoría de estos datos se conseguían a través de robos o de la información que ilegalmente les proporcionaban establecimientos comerciales en los que las víctimas habían pagado con sus tarjetas de crédito. «Un alemán que viene dos días a Madrid puede pagar una sauna con su tarjeta y, meses después, le llegan a su banco facturas de establecimientos, cajeros y bancos de ciudades españolas en las que no ha estado», señaló el citado funcionario policial. Tras un complejo proceso de falsificación con el que se obtenían los efectos bancarios, el «pasador» se encargaba de utilizar todos estos documentos para estafar. Los investigadores calculan que los detenidos, que estaban apoyados por una extensa red europea de delincuentes, llevaban actuando en Madrid desde hace aproximadamente un año y que conseguían cada mes más de doscientos millones de pesetas.