09 agosto 2012

Decidiendo cuando operarse

«Mañana mejor que pasado». Una frase muy común que casi todos los cirujanos pronuncian cuando realizan el diagnóstico de cáncer de mama. Algo que puede no ser totalmente acertado de acuerdo con trabajos recientemente publicados

Puede que no sea lo mismo un día que otro. En contra de la creencia de que una vez que se diagnostica un cáncer de mama, lo mejor es operar cuanto antes, hay ya algunos estudios que sugieren que la cirugía del tumor de mama en las mujeres jóvenes, aún no menopaúsicas se debería realizar en días elegidos. Concretamente en la segunda mitad del ciclo femenino. Es decir, después de las dos semanas siguientes a la última menstruación. Se publicó hace ya varios meses en un número de la revista The Lancet. En el semanario médico británico quedó bastante claro que si se opera un cáncer de mama en la segunda mitad del ciclo menstrual las posibilidades de supervivencia son mayores que si la cirugía se lleva a cabo en la primera quincena. 

Algo que puede trastornar los horarios de muchos quirófanos de todo el mundo y que no ha sido recibido con la misma aceptación por unos cirujanos que por otros. El trabajo comparó los resultados a largo plazo de la cirugía de cáncer de mama en un grupo de mujeres en el que se sabía con exactitud cuando se habían realizado la operación. Las mujeres que fueron al quirófano en los quince días siguientes a su periodo menstrual vivieron más que las que se operaron después del decimocuarto día del ciclo. La diferencia varió entre el 84% de supervivencia si la operación se hacía en la segunda mitad del ciclo, contra sólo el 54% si la cirugía se realizaba en la en la segunda quincena. La razón según Peter Paul Rosen, patólogo del Memorial Solan Kattering Cancer Center de Neuva York, tiene que ser «la situación hormonal de la enferma. Puede que la progesterona, que predomina en la segunda mitad del ciclo, tenga alguna acción que dificulte la diseminación de las células cancerosas y las metástasis posteriores»

Sin embargo, el estudio ha sido muy criticado. Mientras algunos hospitales en el mundo han quedado «prendados» del trabajo y han modificado la programación de sus quirófanos, la mayoría del resto o no se ha enterado del estudio o no han hecho caso de él. «He repasado bien los datos y me parecen inconsistentes, afirmó Willian Wood -jefe de cirugía del Emory Memorial Hospital de Atlanta (EEUU)- aunque no creo que pase nada por esperar unos días más después de hecho el diagnóstico, tampoco creo que el cuando se opere influya especialmente. A mí me da la sensación de todo es pura superstición. Es como ir al quirófano con una pata de conejo colgando del cuello» La crítica de los reticentes se basa en la metodología de los estudios. En una época donde sólo se valoran los estudios prospectivos muy controlados e incluso «a doble ciego», a cualquier trabajo que se realice revisando viejas historias clínicas, y si además el volumen de enfermas no es muy alto, le surgen muchos opositores. Y 249 historias clínicas -que fue el número de casos revisados pollos cirujanos británicos - por muy bien recogidas que estén son para muchos científicos muy pocas historias clínicas. 

«Me parecen pocos casos para cambiar los horarios de toda la cirugía de la mama, pero los suficientes para plantearse un estudio prospectivo bien controlado, por que a lo mejor la hipótesis es cierta y se pueden salvar muchas vidas con sólo reconsiderar el tiempo de la operación», declaró poco después de publicarse el trabajo, el doctor Andrew Door, del Instituto Nacional del Cáncer en EEUU. «Todavía no hemos cambiado la política quirúrgica en nuestra institución, declaró el doctor Daniel Hayes -del Dana Farber Cancer Institute en Boston, pero con dos estudios ya publicados -el segundo se ha dado a conocer hace unos meses en el Annals of Internal Medicine- lo que no podemos hacer es despreciar la idea. Habrá que tenerla en cuenta y trabajar sobre ella»

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