27 septiembre 2014

Raphael siempre hará con el público lo que quiera

Me declaro públicamente fan de Raphael. Ya sé que las más jovencitas de vosotras pensaréis que eso me pasa porque ya me acerco a una edad en la que necesito más el Botox que el rímel. Pero ¡qué demonios!, Raphael te rejuvenece más que el piropo gracioso de un albañil subido en un andamio. 

El jueves actuó en el Principal y fue la repera: allí, entre aquellas butacas aterciopeladas y aquel telón propio de la Belle Epoque, salió al escenario y volvió a ganarse al público como un guaperas se gana a una quinceañera enamorada.

Raphael hace con el público lo que le da la gana, tan pronto te saca una carcajada como te humedece las pupilas, tan pronto te clava estremecida en la butaca, como te bambolea los hombros y te mueve las palmas. Gracias a la vida, Hablemos del amor, Qué sabe nadie, En carne viva o Digan lo que digan… 

Ahí estaba él, poniendo a la gente en pie, dueño del escenario, marcándose unos pasos de flamenco o apoyándose en el piano con coquetería.

Y todo eso con más de setenta años y aguantando tres horas sobre el escenario con un repertorio de temas que ya quisieran esos jovencitos latinos que ahora emocionan a nuestras hijas y ya veremos dónde están cuando nuestras niñas compren la primera crema antiarrugas. Lo dicho, la píldora de la eterna juventud.

Raphael fue el invitado de honor de los Premios Telva del año pasado, ya sabéis, la gran cita social del otoño del valenciano. 

La fiesta Telva de este año será el 1 de octubre y las afortunadas no sólo han recibido invitación, sino una sesión gratuita en el Urban Spa and Skin Shop de Sesderma, a elegir entre radiofrecuencia facial, foto-rejuvenecimiento, oxigenoterapia o tratamiento cosmético. Reconozcámoslo, chicas, a nuestra edad todo esto nos viene como anillo al dedo.

Por lo demás, la vida social valenciana empieza a recuperar el ritmo después de parón del verano y este calor sofocante. Del 25 al 27 se celebra la Valencia Fashion Week en el Centro del Carmen. Para ir entrando en materia, el jueves la terraza del L’Umbracle montó un desfile de María Luisa Cabrera, que hace unas alpargatas, camisetas y complementos de lo más mono, y se trajo como presentadora a Carmen Lomana, que se atreve con todo. 

También estuvo Paola Dominguín, incondicional de Francis Montesinos, y los pintores Cáceres y Miranda.

Unas horas antes, Juan Lagardera inauguraba en el IVAM una exposición de lo más curiosa, mezcla de arte y gastronomía, llamada Al vapor. Allí se sirvieron 200 kilos de mejillones. Con las cáscaras, Evarist Navarro levantará una escultura de clochinas. ¡Qué cosas!, convertir en arte una cáscara de mejillón parece más difícil que hacer del presidente Fabra un doble de Raphael.

Mientras en el IVAM se hartaban de mejillones, en las Delicias, la coqueta cafetería que tiene Mónica Piñores en el Mercado de Colón, la diseñadora Aiana Larocca montaba un showroom de moda infantil a la que acudieron un montón de mamás:

Lola Llorca, Gloria García Roca, Cristina Blanco, Mairén Beneyto, Ana Zabaljauregui, Eva Marcellán, Irene Manglano, Aiana Larocca, Salomé Corell, Angela Valero de Palma, Elena Martos con su hija Helen e Isabel Bermejo. También se dejó ver algún papá (pocos) como el joyero Vicente Gracia, Carlos Hernández, Alfonso Manglano o José Díaz.

No todo son buenas noticias. Esta semana cerraba definitivamente el Casino Monte Picayo, un icono del poderío valenciano de los años ochenta. ¡Qué tiempos aquellos!, en los que en Valencia había pasta a mansalva y ganas de demostrarlo.

De aquellos años de gloria quedan algunos vestigios. El Teatro Principal, es uno de ellos. Allí el próximo sábado, la Fundación Hortensia Herrero y la Asociación de Danza y Arte del Mediterráneo organizan una gala a beneficio de Fuvane. Bailará Nacho Duato y otros bailarines valencianos de ballet clásico que están triunfando por medio mundo.

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