13 junio 2012

De quien es la noche

A ver, esta no es una cámara para llevar de paseo el fin de semana al parque. Esta cámara es cosa seria-seria, como todas las EOS 5D de Canon, y aunque está en el rango de precio más alto aún, es asequible para el común de los mortales profesionales y serios aficionados -en torno a los 3.300 euros, sin objetivo-. Existe la gama 1D, que es algo así como para las estrellas del firmamento fotográfico y las estrellas de la cuenta corriente. Si puedes, vete a por ella, sobre todo por la nueva 1D C, sí, C de cine. Canon abre todo un universo que incluye el mundo nocturno (o seminocturno para ser más precisos). El caso es el III que viene en la parte frontal inferior derecha de la cámara quiere decir varias cosas. Rapidez, con enfoque automático ins-tan-tá-neo -61 puntos-, incluso en condiciones de poca luz. Se acabó ese momentito de espera hasta que las cosas se ven como tienen que ser. El sensor, que es lo que en realidad capta la luz, cuenta con 22,3 Megapíxeles, que son muchos píxeles.

El procesador -que es el que gestiona lo que capta el sensor- viene con DIGIC 5+ de 14 bits y es capaz de convertir tareas de proceso pesadísimas en algo que se siente como instantáneo. ¿Cómo se traduce esto en cristiano?, pues que se pueden hacer disparos en serie a 6 fps, es decir, 6 frames -fotos- en un segundo. En un segundo pasan muchas cosas, como un medio guiño, un aleteo de una mariposa, una Coca-Cola que se cae y, con ello, las diferentes expresiones de susto en cada una de las personas que están al lado del niño que ha tirado el refresco. O sea, que en un segundo se pueden captar SEIS momentos. Es como decir que se puede captar la vida más allá de lo que nosotros, vulgares mortales que no somos generación III, somos capaces de percibir.

Esta cámara, además, es dura. Tiene un increíble sellado al agua y a las inclemencias del tiempo. No es para que la tires a la piscina, pero si llueve a jarros, puedes tener la tranquilidad de que aguantará -huracanes y tornados no incluidos-. Una última cosa -bueno dos-: el modo silencio. ¿Hay algo más horroroso que, cuando el niño está a punto de montarla y tú de lograr la foto inolvidable, el clack, clack, clack del disparador logra que el pequeño se pare al instante y la mejor foto de tu vida se esfume por el maldito ruido? Pues sí, la EOS 5D Mark III puede ser tan silenciosa como se quiera para no despertar a una mosca si hace falta.

Y ahora sí, lo último de lo último: una pantalla de 3,2 pulgadas, unos 8,11 cm de diagonal, con una resolución de 1.040.000 píxeles para que veas de verdad lo que has fotografiado y dejes la imaginación para la siguiente instantánea.

Un momento, ¿y aquello de lo de la noche es suya?, casi se me olvida. Esta maquinita es la sensibilidad en persona. Sus 100-25.600 ISO no quieren decir más que cuando el sol ya ha caído bajo el horizonte y la luz se vuelve esquiva y bella justo antes -o después- de que las farolas se disparen y se enciendan, esta cámara hará una foto perfecta -sin trípode que valga- capturando la belleza de las cosas, incluso, donde el ojo ya no llega. Que la disfrutes.

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