14 diciembre 2015

Silvio Berlusconi mantenía relaciones sexuales con menores de edad por dinero

Grotesco, sórdido, atroz, patético... Son algunos de los adjetivos que los columnistas italianos utilizan para describir el ambiente de las fiestas de Silvio Berlusconi, acusado por la Fiscalía de Milán de abuso de poder y de haber mantenido relaciones sexuales con menores de edad a cambio de dinero. Y lo cierto es que es inevitable sentir un profundo desasosiego al leer la transcripción de las escuchas telefónicas realizadas por orden de los magistrados a las asistentes de esos saraos.

Il Cavaliere se encuentra cada vez más acorralado: la oposición de centroizquierda, secundada por los democristianos, pide a gritos su dimisión. El Vaticano ha comenzado a darle la espalda, como lo demuestran las duras críticas que ayer lanzaba contra él el Avvenire, el periódico de la conferencia episcopal italiana. Y el jefe de Estado, Giorgio Napolitano, no duda en hablar de «turbación de la opinión pública ante las graves hipótesis de delito» que pesan sobre Berlusconi.

Pero el primer ministro no se rinde. «¿Dimitir yo? Estáis locos», soltaba ayer a los periodistas. «Me estoy divirtiendo», añadía. Pero no parece que haya mucho de lo que reírse. A tenor de las interceptaciones, todo resulta estremecedor en el mundo de «las noches relajantes» de Il Cavaliere, como el propio primer ministro, de 74 años, las ha calificado.

Empezando por las chicas presuntamente incitadas a prostituirse y que compiten ferozmente entre ellas a fin de ser elegidas por «el viejo» para pasar la noche con él y obtener así mayores ganancias.

«Júrame que no te lo vas a tomar mal. Por el amor del cielo, se ven cosas de todo tipo, en el sentido de la desesperación más total. Te darás cuenta de que hay gente para la que supone la ocasión de su vida, por lo que verás cosas increíbles. Fíate de mí y concéntrate en el francés, porque a él le vuelve loco, le gusta. Dile todo lo que haces, etcétera. Hay varios tipos de chicas: está la putilla, está la sudamericana que no habla italiano y que viene de una favela…». Así adoctrinaba a una principiante Nicole Minetti, la ex bailarina de televisión a la que Berlusconi convirtió en consejera de Lombardía y que según los fiscales estaba a cargo del harén particular del premier.

Impresiona asimismo el tono frío y calculador con el que las chicas hablan de Il Cavaliere, que para ellas no es más que una máquina para hacer dinero que hay que estrujar al máximo. «Este coñazo de viejo dentro de poco nos mandará a todas a tomar por culo», dice una de ellas en una llamada recogida en el dossier de 389 páginas enviado por los fiscales de Milán al Parlamento solicitando permiso para registrar las oficinas del tesorero de Berlusconi.

Aún más repulsiva resulta la descripción de las fiestas. «Las chicas se desnudaron, no sé hasta qué punto, y acercándose en grupos de dos o tres al primer ministro, que estaba sentado en un sofá, se restregaban y se dejaban tocar, asumiendo una actitud provocativa y vulgar, y besándose. En este lugar llamado bunga-bunga había también vestuarios donde se encontraban trajes para travestirse de policía o de enfermera. El striptease se hace delante de las otras chicas», declaró una de las asistentes.

Las interceptaciones también dejan claro que Berlusconi agasajaba a las muchachas con dinero. «Me ha dado una pulsera y 2.000 euros», dice una de ellas. Y sobre todo, podrían demostrar que el primer ministro tuvo relaciones sexuales con Ruby, la chica de origen marroquí que acudió varias veces cuando tenía 16 años. «He negado que Silvio sabe que soy menor de edad», reveló la joven a una amiga tras ser interrogada.

Y no acaba ahí la cosa. En otras llamadas, Ruby revela sus intentos por chantajear a Berlusconi y la disposición de éste a pagar a cambio de su silencio.

Me ha dicho que me haga pasar por loca, que diga tonterías. Con mi abogado le he pedido cinco millones de euros a cambio de hacerme pasar por loca, de decir que todo lo que he contado son tonterías. Y él ha aceptado», dice Ruby en una llamada a su padre. Y en otra conversación: «[Berlusconi] me ha llamado ayer y me ha dicho: 'Ruby, te doy todo el dinero que quieras, te pago, te cubro entera de oro, pero lo importante es que escondas todo'.

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