20 agosto 2014

Los Fleetwood Mac son unos drogaos

Mick Fleetwood se sigue recogiendo la coleta a los 65 años, aunque la melena y la barba son ahora blancas como las de un asceta hindú. Stevie Nicks ha cumplido los 64, en solitario o con su ex pareja musical y sentimental, Lindsey Buckingham. El bajista John McVie les gana a todos en edad y en fidelidad al grupo, que sigue sonando casi ininterrumpidamente desde finales de los 60.

El cuadro de los Fleetwood Mac quedaría completo con Christine McVie, pero la teclista y segunda cantante se jubiló hace tiempo y ha preferido ahorrarse este ejercicio de orgullo, dolor y nostalgia que ha supuesto la reedición del legendario Rumours, el octavo disco más vendido de la historia, con 40 millones de copias…

«No somos los Rolling Stones, aunque llevamos rodando casi tanto tiempo como ellos», bromea Mick Fleetwood, en el momento de recordar el origen de la banda (mención especial a Peter Green) en plena eclosión del blues británico. «Nos enriquecimos sin duda con el salto americano, pero siempre tuvimos los pies en la tierra. Nunca fuimos de estrellas, somos simplemente unos tipos vulnerables, unidos por una extraña pasión por la música».

Rumours, el undécimo álbum de la banda, llegó precisamente en el momento de «máxima vulnerabilidad». «Stevie se separó de Lindsey, John se separó de Christine, yo mismo me separé de mi esposa», recuerda Mick Fleetwood. «Todos estábamos peleados y viviendo unos momentos auténticamente dramáticos. Pero decidimos poner de lado nuestras rencillas para proteger al hijo que nos traíamos entre manos».

De modo que Lindsey mandó a freír morcillas a Stevie (Go your own way), y la cantante respondió a su manera y con despecho (Dreams), mientras que Christine McVie le hacía un corte de mangas a su ex (Don't Stop). Mick Fleetwood se vio de pronto en medio de un fuego cruzado, temiendo que aquello acabara como una tragedia griega…

«El 70% de los rumores sobre aquel culebrón que vivimos (de ahí el título) fueron rigurosamente ciertos. El 30% restante fueron tal vez exageraciones. Pero es verdad que aquello pudo acabar al final como una pesadilla, y eso sin tener en cuenta la dependencia de las drogas que tuvimos Stevie y yo».

«A veces miramos hacia atrás y nos parece increíble que lográramos superar todo aquello. No llegamos hasta el punto de perder la memoria y caernos en el escenario, pero poco nos faltó. Éramos jóvenes, estábamos locos, vivimos al máximo… Los 70 fueron como una gran e ininterrumpida fiesta».

«La música fue al final nuestra salvación y nuestra mejor droga», asegura el alma de la banda, que sobrevivió incluso a una breve ruptura en los 90. «Al fin y al cabo, nos curtimos tocando en clubs de blues, y eso nos dio un oficio y una ética del trabajo que no eran muy usuales en el mundo del rock. Esa es sin duda la clave de nuestra longevidad, y la reedición de Rumours nos ha dado nuevas fuerzas en plena gira. Stevie y Lindsay están en plena forma componiendo nuevos temas, y creo que antes de finales de año tendremos nuevo disco de estudio».

Le preguntamos a Mick Fleetwood por el secreto de Rumours, por esa inusitada frescura al cabo de 35 años… «Es un disco sin artificios, que no suena como la mayoría de la música de los 70 o de los 80. Creo que supimos encontrar el equilibrio perfecto entre lo acústico y lo eléctrico. Cualquiera que lo oiga, tiene la misma impresión que ante cualquier clásico de Neil Young o de Bob Dylan. Podríamos haberlo grabado ayer mismo».

Después de vendaval de Rumours, la vida fue más benigna de lo parece para la banda, o al menos eso piensa Mick: «Nunca nos propusimos emular ese éxito porque sabíamos que iba a ser imposible. Pero aquello nos sirvió para tener una gran audiencia, que curiosamente se ha ido rejuveneciendo con el tiempo».

El patrón de Fleetwood Mac no oculta su desdén por el cariz que ha tomado la música pop, «con esa obsesión malsana por el hit del momento y los cinco minutos de fama…».

«Estamos en un período de transición en la industria. Aunque a veces añoro los tiempos en que ponías la radio y descubrías la inmensa diversidad de la música, no como ahora, que vas en el coche y todo suena a 'usar y tirar' -asegura-. Pero soy optimista y creo que se encontrará finalmente el camino con internet y otros métodos de distribución. Hay gente joven muy interesante y haciendo grandes cosas. Sólo les falta perseverar y salir al encuentro de la audiencia».

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