28 junio 2015

Trillando en la plaza del pueblo

La Plaza Mayor se convirtió ayer, por primera vez, en el improvisado escenario de la trilla de dos toneladas de trigo, acto al que asistieron varios cientos de madrileños que disfrutaron de un espectáculo poco habitual en la capital.

La fiesta, organizada por la Asociación de Amigos de la Trilla de Madrid y el Museo del Pan de la Plaza de Herradores, comenzó a las 10 de la mañana en la Plaza de Cibeles con el traslado de la mies en carretas por las calles de Alcalá, Puerta del Sol, Arenal, Fuentes y finalmente llegó a la Plaza Mayor.

Posteriormente comenzó la trilla de la mies realizada a la antigua usanza y por dos métodos españoles típicos: el galaico-asturiano y castellano-manchego. El primero se efectúa a través de los denominados «mallos», dos palos unidos que a fuerza de golpearlos contra la mies consiguen separar la paja del grano, mientras que el segundo método utiliza los trillos, un apero con pedernal.

En torno a la una de la tarde se realizó la molienda del grano ya separado de la paja, así como la elaboración del pan en un horno romano.

La música estuvo presente en el acto, con temas relacionados con la trilla e interpretados por la banda de música de la Policía Municipal de Madrid, el conjunto asturiano Orbayu, el barítono Isidro Gavari, el taller de Zarzuela de Madrid, la cupletista Mila, el poeta Rojitas y diversos grupos de casas regionales.

Gracias a la iniciativa del propietario del Museo del Pan Gallego, José Menor, se celebra este acontecimiento. Menor manifestó a Servimedia que con la Fiesta de la Trilla «pretendo rendir un homenaje a nuestros tatarabuelos, abuelos y padres que durante siglos y por este sistema han ido matando un poco la miseria».

La pregonera fue la actriz Sara Lezama, quien declaró que le agradadaba «muchísimo el ser pregonera de una fiesta tan tradicional como es la trilla».

Alfonso Sobrado Palomares, presidente de la agencia Efe, fue nombrado Trillador Mayor del Reino y destacó a Servimedia que se sentía muy honrado de poseer el cargo, ya que «me trae recuerdos de mi pueblo, donde trillaban de esta forma».

No obstante, el acto estuvo ensombrecido por la denegación de dos permisos por parte del Ayuntamiento. Y es que la fiesta contemplaba la trilla con mulas, así como el reparto del pan horneado entre los asistentes. En este sentido, José Menor dijo sentirse engañado por la concejala María Antonia Suárez.

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