05 abril 2017

Givenchy la moda para hombre

El secretario de Energía británico, Edward Davey, fue objeto de burla el otoño pasado cuando, tras el incremento del 10% en el precio del combustible, sugirió que la mejor manera de afrontar el frío era ponerse un jersey. Parece que el mensaje que quiso transmitir fuera que el calor es meramente una cuestión de elegir la ropa adecuada al clima. "¡Evidentemente!", fue la respuesta de los expertos en moda, para quienes esta prenda ha sido la estrella de los dos últimos inviernos, desde que apareciera uno con una cabeza de perro (un rottweiler gruñón que saca la lengua) en un desfile masculino de Givenchy.


A partir de entonces, Riccardo Tisci, su director creativo, ha sido el diseñador de referencia de todo aquel que quisiera ir a la última. El motivo principal de esta temporada es el cervatillo, un Bambi no muy inocente. Se creó una versión mini para North West, el bebé de Kanye West y Kim Kardashian, a quien, por otra parte, hemos visto con uno de Tisci estampado con flores de ave del paraíso. La tendencia de este invierno es la sudadera grande de algodón, confeccionada con tejido high tech, o el genuino y grueso de lana, combinados tanto con falda de vuelo hasta la rodilla como con pantalón. El look falda de patinaje y top aporta, además, un toque retro.

Entre las marcas más estilosas que han diseñado diferentes variaciones del jersey femenino del siglo XXI está Kenzo, cuyo top de nubes se ha convertido en un éxito superventas. Balmain y Lanvin también, aunque no se han visto muchas de sus propuestas deportivas en las colecciones principales de la pasarela. La mayoría se han colado en líneas más pequeñas de tipo resort, o se han ofrecido directamente a compradores. Otros pertenecen a marcas filiales como McQ, la línea joven y urbanita de Alexander McQueen. Entre sus creaciones está un top con una bandada de pájaros de aspecto siniestro.

Las perspicaces empresas fast-fashion (cadenas de moda barata que siguen las últimas tendencias) se han unido a la moda. Sin duda es algo positivo, ya que los diseñadores cobran precios astronómicos por lo que antes se consideraba ropa deportiva y de fin de semana. Si se accede a Net-a-Porter se puede ver que un jersey de firma cuesta entre 1.450 y 2.200 euros. El top de Bambi de Givenchy, en neopreno, sale por 1.000 euros y está agotado en casi todo el mundo. El de fieltro de 3.1 Phillip Lim asciende a 690 euros y el de Christopher Kane con estampado de escáner cerebral casi podría considerarse una ganga a 350 euros. Las sudaderas de lujo empiezan a partir de 110 módicos euros.

¿Cómo ha pasado el jersey de ser de cachemir y tener clase a convertirse en una prenda tosca, ruda y andrógina? Los de hoy en día no distinguen entre géneros e identidades. Sus formas desaliñadas dan a entender que no han sido diseñadas pensando en una mujer tradicionalmente femenina ni en sus curvas. Están a años luz de los de punto de los años 50, suaves y cómodos, que se ceñían al cuerpo. Sin embargo, los modernos suelen combinarse con prendas convencionales, como faldas de vuelo o plisadas, algunas largas y ligeramente transparentes. Los pantalones son estrechos y nos recuerdan a la imagen de Marilyn Monroe con un jersey grueso y pantalones pirata ajustados.

En definitiva, la verdadera diferencia reside en que con el look actual no se evoca una feminidad pueril clásica. Son jerséis para mujeres, no para chicas. A partir de ahora, animamos a los hombres a seguir el ejemplo.

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