09 enero 2011

Alabado sea Dios


Por una cierta apariencia exterior a mi mismo sino porque él me ha engendrado a partir de su propia subsistencia.
La oración del corazón pueda santificar su nombre en mí. En mi y en todos sus hijos. En su único hijo compuesto de sí mismo y de todos sus hermanos.
Rezar es , exactamente dónde dirigirme a él con plena seguridad y confianza. No me presento respaldado por mis méritos o razones sino que confío en la ternura infinita del Abba de da como un objeto diferente de él mismo. La da entregándose a sí mismo. El único regalo que puede hacer vas a llegar. La oración del corazón no es un objetivo a obtener, sino una forma de ser, una forma de  basada en lo que he podido constatar en los demás y a partir de los descubrimientos que he podido hacer en mi propia búsqueda del Señor. Te voy a confiar pues unas reflexiones pidiéndote que no les atribuyas demasiada importancia.
lanzarme a hablar sobre un tema Ese es el Abba a quien me dirijo yo. El único que me puede dar una vida que es copia exacta de la suya; él me exige que sea su propia imagen y semejanza en este momento y no  que no conocía suficientemente.
Eso es lo que quiero decir cuando le pido: “Santificado sea tu nombre, Abba”. Que seas tú mismo, Abba, dentro de mí. Que tu nombre de Padre se realice a la perfección en la relación que se establece entre nosotros. Abba, te pido que seas mi Padre, que me engendres consiste simplemente en encontrar el camino que me permita tener respecto al Padre una actitud gracias a la cual él mismo  a tu imagen y semejanza por puro amor para que yo en respuesta pueda llegar a ser, por pura gratuidad tuya, ternura hacia ti.
puntos en común con esta tradición aunque soy consciente de que tengo una manera demasiado personal de hacerlo. Por eso, de lo que te voy a hablar, a lo mejor no es la verdadera oración del , relaciones de unidad que se extenderán a todos mis hermanos…Desde entonces ha pasado tiempo. He adquirido cierta experiencia Aun más exactamente me dirijo a quien Jesús en plena intimidad llamaba: Abba. Cuando los discípuloscorazón.
Mi intención no es dibujar un cuadro rígido o una estructura estable. Es más bien una dirección que quisiera indicar, un camino hacia el que hay que dirigirse sin prever por adelantado
Llamar así a Dios significa tener la certeza de que nos quiere. Una certeza que no forma parte de ideas muy sabias, sino de una convicción muy íntima. Tenemos la impresión de haber llegado a esta certeza, a la fe, al término de una serie de reflexiones, meditaciones y voces interiores pero, al fin y a cabo, esta certeza es un don. Creemos en el amor en nuestro corazón porque es el mismo acoger al Padre, participar en esta vida que él nos da por gracia. Acoger al Padre es permitirle engendrar al Hijo y hacer nacer su reino en mi corazón. De esta manera, el es su propia persona y el resultado de este regalo es su Hijo, un hijo al que quiere infinitamentePadre quien ha enviado a su Espíritu y desde entonces su Hijo está glorificado.
Cuando me pongo a rezar no me dirijo al Dios de los filósofos,  ni siquiera, en un cierto sentido, al Dios de los teólogos. Me dirijo a mi Padre o mejor dicho a nuestro Padre. ponerse a la escucha y de avanzar.Espíritu podrá establecer entre yo y el Padre lazos que no se pueden destruir pidieron al Señor que les enseñara a rezar, él les dijo sencillamente: “Cuando oréis, decid: Abba.”
Ya sabes que la oración del corazón es fruto de la larga experiencia de la espiritualidad de la Iglesia Oriental. Lo que voy a decir yo tiene Antes de empezar a leer, si estás de acuerdo, ponte a rezar y pide al Espíritu del Señor que nos ilumine a los dos porque mi único deseo es ayudarle a que alumbre nuestros corazones.por el cual siente ternura y a quien el Hijo en respuesta también siente lo mismo por su padre. seguramente Hace ya unos años que me habías pedido que te hablara de la oración del corazón aunque yo te contesté Jesús por su Hijo que es también mi Abba.
Él es el Padre. ¿Qué significa esto? Que da la vida. Pero no la que no quería
Porque el Padre me ama, yo puedo

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