24 marzo 2016

Cuando Belinda Washington era famosa

Como te mueras te mato ya ha estado en otra ocasión en el Teatro Carrión, pero ahora se presenta con un elenco renovado, a la cabeza del cual figura Belinda Washington. 

Cinco nuevos actores que han inyectado energía renovadora a un vodevil que marcha sobre ruedas, pues a Rafael Pence, autor también de 5gays.com, en esta ocasión le ha salido una comedia de suspense e intriga perfecta, una comedia que bebe directamente de la fuente de nuestro gran Jardiel Poncela.

Por eso llena los teatros con este vodevil. En realidad, el producto no se diferencia en nada de las comedias ligeras y vodevilescas que se suelen programar en el cartel de las Ferias, pero hay algo a su favor, y es el hecho de que mientras las otras obras pretenden hacernos creer que hablan de temas transcendentales, cuando no es cierto, ésta no es absolutamente nada pretenciosa.Es puro juego, mejor dicho, doble juego porque ya de por sí el teatro es un juego. Así que los espectadores acuden a eso, a jugar y a divertirse, sin más. Y lo consiguen.

Un hombre millonario, retorcido y solitario, aunque con su correspondiente amante jovencísima y sexy (magnífica Celine Tyll), tiene preparado para después de su muerte un jueguecito macabro a sus familiares más próximos, los cuales se reunirán en su biblioteca para abrir el testamento, que no es otra cosa más que una mala jugarreta del difunto, pues les obliga a participar en un juego, a partir de seis títulos de películas de Alfred Hitchcock, no sólo para que cada uno de sus posibles herederos descubran su secreto más oculto, sino para enfrentarlos entre sí, porque, como todo el mundo sabe, poderoso caballero es don dinero.

Además de descubrir personalidades avariciosas y sin escrúpulos como Melisa, bien interpretada por Belinda Washington, apocadas pero con doble vida, como Raúl (bien Pedro García), o envidiosas como Pilar (estupenda Maribel Ripoll), sale a la luz que todas ellas han delinquido en mayor o menor grado, de lo que se valdrá el difunto para desheredarlas. Claro que el heredero, un extraño, tendrá que enfrentarse a los legítimos, y la cosa la tiene cruda, por eso no hay final en esta comedia, y que cada espectador se imagine cómo acabará la cosa.

Humor inteligente, situaciones desternillantes, suspense, acción, sorpresas inauditas, como el secreto de Angel (muy bien Vicente Colomar), buen ritmo, controlado en todo momento por el propio autor, así que muy pronto el ambiente comienza a caldearse, y las carcajadas suenan fuertes, como así los aplausos.

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